Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Cultura

Cultura-Granada
Manolo García se moja
El cantante manchego se entregó a fondo en el arranque granadino de su gira de este año y los más de ocho mil asistentes que reventaron el Palacio de Deportes aclamaron tal derroche de vitalidad

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Manolo García se moja
APOTEOSIS. Manolo García saluda al público que abarrotaba el Palacio de Deportes. Abajo, el cantante, en plena actuación.
ANOCHE el Palacio de Deportes de Granada vibró en la sintonía de las canciones de 'Saldremos a la lluvia', el nuevo disco de Manolo García que ahora salta desde Granada a todo el país en formato (muy) grande. Ya en los alrededores del pabellón había ambiente de concierto, esa mezcla de alegría, libertad y excitación que producen los grandes eventos musicales, siendo sorprendente que, a pesar de la muy talludita edad media del respetable, los hábitos previos a la apertura de puertas dejaron el entorno con el mismo paisaje minado de desperdicios que si tocara un dinamitero grupo punk y no el civilizado ecologista Manolo García. Visto el panorama este verano arrasa de nuevo el Sandevid-limón.

Muchos años han pasado desde que Manolo García durmió en la comisaría por blasfemar en el festival del Zaidín intentando agitar los ánimos de un público al que el nombre de El último de la fila le era absolutamente desconocido. Fue su primera actuación pisando tierras granadinas ya que ni con Los Rápidos ni con Los Burros había llegado tan al Sur. Eran otros tiempos y pasaban esas cosas, ahora levanta un dedo con su maneras toreras y casi 10.000 personas braman delante. Tampoco él se hubiese imaginado nunca entonces que iba a agotar polideportivos en pocas horas, y que los bolígrafos Bic iban a costar 100 euros en Internet siempre que llevaran de regalo una entrada para sus conciertos.

Dentro de una altísima temperatura receptiva, los de delante ya antes de empezar estaban pidiendo 'Insurrección' a coro. A las 22 horas en punto empezó el palmeo exigiendo su presencia, y don Manuel no se hizo esperar: surgiendo de la nada con una Stratocaster para cantar sentado ese 'Río negro' que evoca la patagónica provincia argentina, y el felino de la portada mirándonos fijamente. Comenzó la fiesta.

Fuera de serie ha sido siempre su entrega en el escenario, donde nadie le puede negar que se vacíe cada noche como si en vez de cantarle al público estuviese boxeando contra él. Con semejante ajetreo, arriba y abajo del escenario, la barriguita cervecera que mostraba sin duda desaparecerá en varios conciertos más.

También es de los que más da por el precio de sus conciertos y siempre ha buscado agradar a los sentidos, envolviendo sus actuaciones con todo lujo de papel de regalo tecnológico. Lo hacía cuando no tenía más que para comprar televisores de desguace y ahora monta espectaculares puestas en escena que son una maravilla para la vista, y eso sí, apoyando el concierto sin desviar la atención de su empuje físico casi taurino. También en sudor se moja, y a chorros.

Un embudo en la cabeza

Con más seriedad que en otras ocasiones y escaso de palabras para el público fueron sonando 'A quien tanto he querido', 'Bailarás como un indio', 'Morder el polvo', 'Sabrás que andar' o 'Contigo me quedaría', casi todas de su ultimo cedé pero que sabía todo el mundo de memoria ya que en apenas quince días ha sido disco de platino. Los de adelante arrecieron con lo de 'Insurrección', pero no llegaba. También los hubo que le ofrecieron embudos para la cabeza, y él se cubrió graciosamente con uno de ellos como en los viejos tiempos. Un poco después 'Cosas que arden' supuso un desahogo acústico que puso a prueba el arte de las palmas de la audiencia, obviamente aquí digno de notable alto. Entre buena parte de este material que para algunos tiende a la redundancia, sobresalió la perla de su nuevo disco la exquisita 'Pequeña tienda', de aires tan atlánticos como mediterráneos, con una preciosa puesta en escena, bailarina incluida, volteándose sobre vírgenes panorámicas naturales en la pantalla gigante del fondo. "Gracias Granada" dijo (y poco más), sin entrar en más polémicas futbolísticas locales al enseñar una camiseta del Granada CF con el ocho puesto (creo que) a nombre de García Lorca. Diecinueve canciones llevaba ya el Manuel cuando a los primeros acordes de 'Insurrección' (¿por fin!) encendió todas la luces cegadoras para la más emblemática de sus composiciones, que sigue tan lozana y vigente como el primer día; le sobraron manos tendidas que le ofrecían desde la valla. Dos bises tenía en la recámara, el primero a partir de la 'Rosa de Alejandría' y el segundo con 'Vendrán los días', 'Pájaros de barro', 'Solo un poco más', y a la hora de escribir esta crónica 'Para que no se duerman los sentidos' debió despedir el arranque de sus actuaciones de este año. Granada, desde aquella noche en el cuartelillo es terreno conquistado, y él se mojó hasta casi ahogarse.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS