
Son cosas del desarrollo, del urbanismo y del paso del tiempo, que no entienden ni de historia ni de arroz caldoso. Granada ha crecido tanto que se ha comido la venta Zurita.
La parcela donde está ubicada el tradicional restaurante -uno de los más veteranos de la ciudad- se encuentra afectada por dos planes parciales y por las obras del AVE. Al final, lo que se ha llevado por delante la venta Zurita ha sido una reparcelación, un trueque urbanístico que se aplica cuando se desarrolla una zona que hasta ese momento era un erial.
Sus dueños no han tenido más remedio que cerrar el negocio después de cuatro generaciones.
Indemnización
Ha sido de forma amistosa. Los propietarios han llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento y cobrarán una indemnización. Pero eso no quita la tristeza de haberse visto obligados a tomar una decisión que no estaba en sus planes: «Hemos estado negociando muchos años. Lo último que queríamos era cerrar. Ocho familias se quedan sin trabajo». Por lo pronto los propietarios no se plantean abrir en otra parte aunque se aferran al viejo adagio que recomienda que «nunca se puede decir nunca jamás».
Las reuniones con el Ayuntamiento han sido frecuentes. El propio alcalde recibió a los dueños. Pero era imposible evitar que la venta Zurita se derribase. Está en una zona de la ciudad sin desarrollar y está afectada por dos grandes planes que cambiarán la imagen de La Chana entre Las Perlas y las vías del ferrocarril. La superficie afectada supera los 200.000 metros cuadrados. Son los planes parciales donde figura el polémico campo de golf que empezó a construirse en abril.
El Ayuntamiento ha ofrecido a los dueños otras parcelas para trasladar el negocio, pero la operación era complicada: «El coste económico era elevado y era difícil encontrar una ubicación similar a la que tenemos, con una terraza tan amplia», comenta Francisco Juan.
Para colmo el AVE también quiso pasar por la venta Zurita. El tren empieza a soterrarse precisamente a esta altura para entrar en la ciudad bajo tierra. Donde ahora está la venta se construirá una rotonda. El Ayuntamiento dio margen a los dueños para que mantuvieran el negocio hasta que comenzaran las obras del tren, según fuentes de Urbanismo. Pero no han querido prolongar una agonía que tenía fecha de caducidad. Ayer cerró la venta Zurita.
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