El decano de Ciencias del Trabajo, Antonio Delgado Padial, explicaba ayer que este encierro está provocando problemas al resto de la facultad. Dos estudiantes han denunciado ya la picadura de pulgas dentro del recinto. Le han llegado dos escritos de queja de profesores y el personal de servicios tampoco puede llevar a cabo su labor con normalidad.
Y es que los estudiantes en contra del Plan Bolonia exigieron mantener la puerta del centro abierta, lo que obliga a tener vigilantes de seguridad constantemente. Incluso en los días del último puente festivo, cuando todos los centros educativos de Granada estaban cerrados, los universitarios mantuvieron abierta la sede de Trabajo y el aula 'okupada'. Porque no se trata de un encierro, ya que exigen entrar y salir a su antojo.
Y los estudiantes se niegan a identificarse a la entrada, ni por supuesto a mostrar el contenido de las mochilas. Se aprovechan de que los vigilantes de seguridad sólo tienen ciertas atribuciones y de que, hasta el momento, el rector no ha querido que la Policía Nacional interviniera. Hasta ahora ha apelado siempre al diálogo, pero los estudiantes se han decidido por acciones más contundentes.
Desinfección
El plante de profesores y personal de servicios, que amenaza con no entrar en el centro, y las quejas de los alumnos están obligando a tomar decisiones. El Rectorado ha encargado a su gabinete de salud laboral un informe para ver si tienen que desinfectar el aula, en el que los alumnos contestatarios tienen colchones, sacos de dormir, ollas... Ayer, el decano soportó la desagradable situación de sufrir una agresión por parte de los alumnos anti-Bolonia. Pero sus protestas se están extendiendo ya fuera de las paredes universitarias.








