
Concretamente, exige a la administración autonómica -el estadio depende de la Consejería de Deportes- que realice trabajos de «consolidación» del muro en cuestión y que elimine «los revestimientos defectuosos e inestables».
La Gerencia de Urbanismo concede diez días como máximo para que comiencen las obras. En caso contrario, el Ayuntamiento recuerda que él puede acometer la restauración mediante el «procedimiento de ejecución subsidiaria».
Diez multas
La ley autoriza también a Urbanismo a imponer a la Junta «hasta diez multas coercitivas con periodicidad mínima mensual» y cuya cuantía no podrá ser superior al 10% del coste de las «obras ordenadas».
El carácter de urgencia de las reparaciones obedece al resultado de una inspección municipal derivada, a su vez, de varios escritos de queja formulados por vecinos de la zona. Dichos avisos hacían hincapié en el riesgo que entrañaba el estado de deterioro del muro para los peatones que transitan por el Camino de Ronda. De hecho -alertaban los vecinos-, las últimas y abundantes lluvias aumentaron la precariedad de la pared y se produjo, incluso, la caída de algún cascote en la acera.
Poco después, los técnicos de Urbanismo observaron que, efectivamente, la pared podía suponer un peligro cierto para los viandantes. Según su examen, presentaba las siguientes «patologías: El tramo de muro, que «se corresponde con el acceso al estadio a través del Camino de Ronda, adolece de desconchones del material de revestimiento e, incluso, en algunas zonas localizadas», existe «pérdida de material compositivo». Además, también «hay fisuras que recorren el paramento del muro en sentido diagonal». Ahora, el balón está en el tejado de la Junta.
carlosmoran@ideal.es








