De no variar su actual percepción de las cosas, advirtió, «no es consecuente que siga liderando el PP». Por todo ello, ha decidido convocar en julio el congreso regional que no debía celebrarse hasta marzo de 2009, una vez superadas las elecciones autonómicas, para las que San Gil partía en principio como clara candidata.
La presidenta del Partido Popular vasco rompió su silencio y ofreció su visión de los acontecimientos, que han desembocado en la renuncia a firmar la ponencia política del próximo cónclave nacional de Valencia. Lo hizo en una rueda de prensa convocada de urgencia, apenas unas horas después de que ETA atentara contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Legutiano y asesinara a Juan Manuel Piñuel.
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San Gil, que arrancó su intervención con una breve condena de la última acción terrorista, se explayó en dar a conocer los motivos de su «paso atrás» y su desmarque. Dijo haberse sentido «engañada» y «poco respaldada» por la cúpula nacional durante la elaboración de la ponencia con el dirigente canario José Manuel Soria y la catalana Alicia Sánchez Camacho. «No había la voluntad de plasmar de una forma firme y clara lo que el PP es y defiende», subrayó para, a continuación, tratar de eximir de culpa a Mariano Rajoy, a quien había telefoneado poco antes de su comparecencia y con quien después coincidió en el velatorio del guardia civil. Tras visitar a las víctimas del atentado mantuvieron un breve encuentro en un hotel vitoriano. Les acompañaron dirigentes como Carmelo Barrio, Antonio Basagoiti, Alfonso Alonso, María José Usandizaga, Leopoldo Barreda, Antonio Damborenea, Carlos Sancho y Soraya Sáenz de Santamaría. Rajoy y San Gil quedaron en reunirse cara a cara en los próximos días para buscar una solución.
«Lucha de titanes»
La máxima responsable de los populares vascos había achacado por la mañana el devenir de los acontecimientos a «algún colaborador cercano» al presidente. Unos problemas que personalizó en José María Lassalle, hombre de confianza de Rajoy. «Si la persona que Rajoy pone como interlocutor -prosiguió San Gil- me discute hasta el concepto de nación, me preocupo, y si sugiere un cambio de estrategia respecto a los nacionalismos en País Vasco y Cataluña, lo único que hago es ponerlo encima de la mesa». Fuentes del PP han asegurado a este periódico que la líder vasca ha pedido al jefe de la oposición que se desprenda de algunos de sus colaboradores, entre los cuales estaría Lassalle. Una solicitud que parece difícil que Rajoy vaya a aceptar, reconocieron las mismas fuentes.





