
A este acto del primer Concurso de Poesía Escolar asistió el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, quien felicitó a los organizadores del certamen «por meter a los niños en el mundo de la poesía, porque lo mejor es leer y luego escribir, y si se escribe poesía es ya para nota». Torres Hurtado puso como ejemplo a Francisco Brines, el ganador del premio García Lorca, «que no se da a un sólo poema sino a toda una vida literaria dedicada a la poesía».
El poeta Javier Bozalongo fue el encargado de presentar el acto, pero nada más aparecer recibió una llamada telefónica. Era el MagoMigue desde Madrid, que se había quedado en la T-4 de Barajas y no podía llegar a Granada. «Es mago, pero aún no ha aprendido a volar», argumentó Bozalongo. Pero el prestidigitador granadino, por arte de magia, hizo aparecer al mago Luis Manuel Salmerón, quien animó la entrega de galardones con varios números. En uno de ellos, tomó como ayudante al galardonado Bernardo Romero Cortés, a quien convirtió en mago por unos minutos. Y es que el poema premiado de este escolar trataba de cambiar el mundo a través de la magia.
Todos los poemas que fueron premiados hacían una invitación a la igualdad y convivencia pacífica entre los seres humanos, a esa deseada unidad del mundo, de que todos somos habitantes de un mismo planeta.
Los niños también fueron los protagonistas de la magia de la poesía y fueron obsequiados con un número especial de sombras chinescas a cargo de Luis Manuel Salmerón, quien demostró cómo se pueden crear nuevas realidades. Los colegios finalistas fueron el Jardín de la Reina, Fuente Nueva, Padre Manjón, Juan XXIII de Cartuja, Inmaculada del Triunfo y Victoria Eugenia, entre otros centros. Fue un acto en el que estuvo presente esa añorada mirada de asombro ante el mundo que extraña Francisco Brines.
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