Ojalá hubiera lucido el sol el pasado viernes como luce hoy en Granada, pero lo de la climatología es imprevisible... Yo, como muchos otros, decidí pasar de la lluvia, incluso encontrarle su encanto, y disfrutar del concierto sin mirar el lado negativo.
Esto no es criticable, es una opción vital... Por eso mi crónica de ambiente –no crítica, no confundamos términos, la crítica estaba en la página siguiente– hace un balance positivo de lo que allí ocurrió. Cada uno cuenta cómo le va... En la música hay mucha subjetividad. Y celebro que quienes sientan la necesidad de decir que aquello fue un desastre lo vuelquen en esta web. Pero sí hay cosas objetivas con respecto al artículo que podemos comentar. Ahí vamos...
El sentido común me dice que no puede haber tanto sordo suelto sin saberlo, así que lo que debió pasar es que hubo lugares del campo de fútbol donde se oyó genial y otros donde no hubo una calidad aceptable. Yo estaba muy cerca del escenario, en la parte izquierda, y allí se oyó de lujo. Hay compañeros de redacción que estuvieron atrás y se quejan de lo mal que lo oyeron. Por lo tanto, formo parte de los asistentes que oyeron a Waters de narices, y así lo plasmé en la crónica escrita diez minutos después de abandonar el Campo de Fútbol.
No hay tiempo de verlo todo, escribirlo todo y mandarlo a rotativa, que arranca a eso de la 01.30. Ya sabéis a qué hora acabó Roger Waters, así que la menda que escribe abandonó el campo de fútbol a las 00.00, cuarenta minutos antes de que acabara el ‘show’.
El último párrafo se escribió según lo que estaba previsto, ya que yo estaban escribiendo a toda leche en la redacción, como requiere esta situación. No obstante, llamé por teléfono a alguien que estaba aún en el concierto, y, mala suerte, me dijo que lo del prisma sí se había visto, pero ella se refería a la gran pantalla, no al que se suspendía delante del escenario.
Yo en mi pregunta me refería al prisma de la polémica, al que debía haberse iluminado y no se iluminó... Así que ya sabéis el resultado, aparece una frase donde se asegura que el prisma brotó y giró cuando no es así y sólo se vio en la pantalla del fondo. Gajes del oficio, una confusión, perdón a los ofendidos.








