
Conscientes de la nula oportunidad de la instantánea, fuentes próximas a la portavoz del Gobierno se han apresurado a declarar que ésta se encuentra «horrorizada» después de saber que eran esposas lo que en un principio ella había interpretado como hijas.
La secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, y la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que se disponían a unirse a la foto con las esposas y parte de los 18 hijos del encargado de Tigernuts, finalmente se quedaron en un segundo plano, junto al empresario valenciano, mientras De la Vega posaba para la foto con la familia del capataz.
Un cultivo tradicional
Ya al margen de la anécdota, la portavoz del Gobierno tuvo la oportunidad de conocer la iniciativa de Carrión, que ha trasladado parte de la producción de la chufa que emplean en su negocio a este país -uno de los más pobres del mundo-, en la que intervienen casi cuatro mil nigerinos, el 80 por ciento mujeres.
El propietario de Tigernuts, la mayor importadora de chufas de España, trasladó hace unos años parte de su negocio a Níger, Burkina y Mali, tras comprobar que en estos países africanos «había tradición de cultivo porque se dan las condiciones adecuadas», según explicó.
«El sistema de producción es diferente al de España, aquí nada está mecanizado, todo se hace de forma manual», asegura el empresario, quien añadió que la mayoría de las empleadas son mujeres, «que tras arreglar su casa y a sus hijos» van a la nave a seleccionar una a una las chufas. Obtienen una media de un euro y medio por saco, lo que suelen llenar cada día, «lo que equivale al sueldo de un funcionario en Níger», concluyó Carrión.








