
Los efectos secundarios de la quimioterapia son debidos a la reacción que causan en las células sanas. Náuseas, mareos, vómitos, diarreas, debilidad, estreñimiento, sensación de fatiga extrema, dolores en todo el cuerpo, posibilidad de infecciones debido a la bajada de defensas por la menor producción de glóbulos blancos y plaquetas, lesiones en el corazón, inflamación, llagas y agrietamiento de manos y pies -conocido como el 'síndrome pie-mano'- son algunos de los efectos secundarios de las diferentes variantes de quimioterapia, que en algunos casos puede llegar a ser incluso mortal.
Según explicó a este periódico José Luis Rocha, secretario general de Calidad de la Consejería de Salud, el SAS proporciona derivados del cannabis a aquellos enfermos que no responden a los medicamentos diseñados para contrarrestar los efectos secundarios. Es lo que en terminología sanitaria se denomina «uso compasivo».
A otras provincias
Un grupo de granadinos se beneficia de este tratamiento con derivados del cannabis. Según la Consejería de Salud, ninguno de los hospitales de Granada dispensa este producto, por lo que los pacientes de la provincia deben acudir a otros centros hospitalarios, principalmente de Sevilla y de Málaga.
Aunque los enfermos oncológicos son los principales destinatarios del tratamiento, los derivados del cannabis también se proporcionan a otro tipo de pacientes, como es el caso de quienes sufren esclerosis múltiple, o anorexia-caquexia, indicó José Luis Rocha.
En total, según apuntó el representante de la Consejería de Salud, alrededor de treinta pacientes se benefician de esta terapia en la comunidad autónoma. Si bien la cifra no es alta, el interés del caso no es el cuantitativo, sino el salto cualitativo que supone en las prestaciones sanitarias del sector público.
Ensayo catalán
El uso del cannabis como terapia compasiva ha tenido mucha repercusión en los últimos días debido a los resultados de un ensayo llevado a cabo en Cataluña para determinar su efectividad. Las conclusiones de esta experiencia piloto son alentadoras, ya que una tercera parte de los pacientes oncológicos que participaron en ella dejaron de sufrir náuseas. Además, el 67% vio disminuir la intensidad y duración de los efectos adversos.
Por lo que respecta a los pacientes de anorexia-caquexia asociada a sida o a cáncer, el ensayo catalán ha demostrado que el uso del cannabis ha incrementado notablemente el apetito en más de la mitad de estos enfermos. Y por lo que toca a quienes sufren esclerosis múltiple, la percepción de dolor muy intenso o intolerable descendió de forma espectacular.
A la vista de estos resultados, los responsables sanitarios catalanes han decidido proporcionar un derivado del cannabis al menos a mujeres en tratamiento contra el cáncer de mama.
El Servicio Andaluz de Salud no sólo va en esa línea, sino que está dispensando este producto desde hace unos cuatro años a los enfermos, según las explicaciones de José Luis Rocha.
Por ahora, la Agencia Española del Medicamento no ha aprobado ningún producto de estas características -por lo que no está disponible en las farmacias-, pero a nadie escapa que el empujón que ha proporcionado el ensayo catalán y la práctica que se realiza en comunidades como la andaluza pueden suponer un impulso definitivo.
De hecho, ya hay un laboratorio farmacéutico, Almirall, que se va a encargar de comercializarlo en cuanto sea aprobado por la Agencia Española del Medicamento. Almirall hará lo mismo en Dinamarca y Gran Bretaña, países donde se ha solicitado la autorización.
El medicamento se comercializa bajo el nombre de Sativex, que es legal en Canadá. Se trata de un pulverizador capaz de aportar unas cincuenta dosis entre cada sesión de quimioterapia, que suele ser cada tres semanas aproximadamente. Su precio es de unos 35 euros. Para el caso de los pacientes crónicos, el coste será de unos 300 euros anuales.
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