«Es infrecuente. No ha pasado nunca. Pero es que estamos a expensas de que cualquier persona perturbada o nerviosa agreda a alguien». Según Ruiz nadie se podía imaginar que un familiar entrase al colegio para pegar a nadie y claro, les cogió desprevenidos. Aún así, los profesores presentes en el patio del colegio cuando se produjo el ataque, frenaron a la supuesta agresora y evitaron que la cosa llegase a mayores.
En Motril, la agresión relacionada con el mundo escolar más reciente tuvo lugar en enero, muy cerca de un instituto. Un grupo de jóvenes golpeó a una profesora que, al parecer, hirió con su coche a un perro de los agresores.
El IES José Martín Recuerda en las inmediaciones del barrio marginal Huerta Carrasco pidió entonces una mayor presencia policial en el entorno del centro.





