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Sociedad

IVÁN MALO, PACIENTE CON CÁNCER
«Gracias al cannabis puedo disfrutar con mi hijo»
«A mí me ha funcionado. Es un gran avance», dice del derivado del cannabis que ha sido permitido en Cataluña con fines terapéuticos

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«Gracias al cannabis puedo disfrutar con mi hijo»
Iván Malo defiende el uso terapéutico del cannabis. / YOLANDA CARDO
Iván Malo, vecino de Badalona de 34 años, nunca imaginó que volvería a reencontrarse con la marihuana. Sobre todo porque su primer y único flirteo con esta sustancia, cuando era más joven, no le resultó precisamente una experiencia positiva. «Recuerdo que lo probé un día, como mucha gente, y me mareé tanto que decidí no repetir», explica. Sin embargo, las circunstancias de la vida le han reconciliado con el cannabis. Iván, afectado de cáncer de pulmón, es uno de los 207 pacientes que fueron seleccionados para participar en el estudio que impulsó el Gobierno catalán para demostrar el poder terapéutico de esta sustancia. Ayer, un día después de conocerse que la Generalitat ha dado luz verde a este tratamiento para determinados casos y bajo estricta prescripción médica, Ivan relata su experiencia, acompañado de su esposa Neus y de su hijo Joan, de dos años,

«A mí me ha funcionado. Creo que es algo muy positivo que debería estar al alcance de todos aquellos que lo necesitan», dice Iván, quien no entiende porqué se ha generado tanto debate en torno a esta cuestión. «La morfina sí que es una droga dura y no tienen reparos en administrarla», apunta.

-¿Cuándo le diagnosticaron cáncer?

-Fue exactamente el 27 de mayo del año pasado. Lo recuerdo porque mi vida dio un vuelco radical. Llevaba tres años sin fumar y fue un golpe muy duro.

-¿En qué modo cambió su vida?

-Cambió en todos los sentidos porque lo aparqué todo: trabajo, aficiones...

-¿Cómo fueron sus inicios con la quimioterapia?

-Fueron duros, como imagino que le ocurre a todo el mundo que pasa por este mal trago. Entre sesión y sesión son 21 días. De éstos, 15 los pasaba vomitando y con náuseas.

-¿Cuándo se planteó entrar a formar parte de este programa? ¿Contactó con usted la Generalitat?

-En realidad fue mi oncóloga del Hospital Germans Trias i Pujol quien contactó con un equipo de médicos que estaban impulsando el proyecto y me lo propusieron.

-¿Se lo pensó?

-En absoluto. Estaba tan mal que pensé que nada podía empeorar mi estado y dije que sí de inmediato. De hecho, mucho antes, otros compañeros también con cáncer me habían ofrecido marihuana en múltiples versiones (aceite, infusión, fumada). Aunque no esté autorizada, lleva años mejorando la vida de la gente como yo.

-¿Cómo recuerda su reencuentro con el cannabis, vía pulverizador?

-El primer recuerdo que me viene a la mente es el sabor tan desagradable que tiene, es como si hubieras vaciado un cenicero entero bajo la lengua, aunque esta impresión inicial queda totalmente superada por los beneficios que reporta.

Una mejoría «notable»

-¿Cómo ha cambiado su vida con el tratamiento?

-Mi calidad de vida ha mejorado notablemente. Antes las náuseas me hacían estar todo el día en la cama. Me impedían llevar una vida normal y disfrutar de mi familia. Con las primeras aplicaciones mis cuadros de vómitos remitieron y sólo pasaba mal los dos o tres primeros días tras la sesión de quimioterapia, que creo que es lo habitual.

-¿Cuándo se lo administraba?

-Pues, habitualmente después de una comida o antes de ir a dormir. El efecto no se hacía esperar.

-¿Por qué cree que se ha generado tanta polémica respecto al uso terapéutico del cannabis?

-Sinceramente, no lo entiendo, porque la morfina es una droga mucho más dura y no está tan estigmatizada. Creo que también hay mucha falta de información. La gente no lee la letra pequeña. No se trata de que la gente fume porros sino de que, bajo estricta prescripción médica, esta sustancia pueda administrarse a determinados pacientes para mejorar su calidad de vida.

-Entonces, ¿recomienda la experiencia?

-Sin duda. De hecho, mi mujer ya se lo ha recomendado a una amiga que está pasando por lo mismo.

-¿A qué se dedicaba antes de diagnosticarle la enfermedad?

-Tenía un taller de joyería. Ahora lo lleva mi mujer como puede, porque yo tengo invalidez total y ya no volveré a trabajar.
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