Para colmo de males, la bomba del agua, situada en el término del anejo de Tablones, se ha hecho trizas. Reventó por completo de tanto trabajar y ser forzada. Sólo sirve ahora para chatarra. El Ayuntamiento ha encargado otra, valorada en unos 28.000 euros, pero tendrán que pasar ocho, nueve o más días para que la nueva bomba comience a funcionar, como siempre, a marcha forzada. Posiblemente 'morirá' también de agotamiento. Mientras tanto, ya se han producido cortes en el suministro de agua potable porque falta agua y todos los días surgen averías.
En Órgiva se van a producir cortes intermitentes de agua potable. No son los primeros ni posiblemente los últimos. En Tíjola habrá agua de ocho de la mañana a doce del medio día. En La Vegeta, de doce del medio día a cuatro de la tarde «No podemos hacer más», dice con cara de preocupación la alcaldesa. «Aunque todo esto se acabaría con un nuevo depósito, que sería el número cinco, y la colocación de una nueva red», para la que se ha pedido ayuda a la delegación de Medio Ambiente de la Junta, Diputación y Agencia Andaluza del Agua.





