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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Granada

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GRANADA
El botellódromo se queda pequeño
La tradición de dar la bienvenida a la primavera con un botellón, sumada a la convocatoria por internet, reúne a 15.000 jóvenes en el recinto de Hipercor Unos quince comas etílicos, las únicas incidencias

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Los participantes acudieron bien preparados. /L. RIVAS
Granada vuelve a ser la capital andaluza del macrobotellón. La mezcla de la tradición en celebrar la llegada de la primavera a base de alcohol al raso y de la convocatoria lanzada por internet, con reto incluido para superar la cita de Sevilla, fue explosiva. Alrededor de 15.000 personas, muchos procedentes de distintos puntos de España, se congregaron ayer en el recinto habilitado para este tipo de concentraciones junto al centro comercial Hipercor. Tanta fue la afluencia de jóvenes que el recinto se quedó pequeño. No es de extrañar que una de las frases más repetidas entre los participantes de la 'bacanal' callejera, al llegar y contemplar la masa humana, fuese: «¿Ahí nos quieren meter?» Hasta las seis y media de la tarde, la respuesta fue 'sí'. Los policías locales desplegados en la zona, dos de ellos a caballo, se emplearon a fondo para que la gente estuviese agrupada en el botellódromo. Pero la incesante llegada de grupos y más grupos de jóvenes dispuestos a participar de la fiesta -bolsa de hielo, refresco y alcohol en mano- obligó a cortar la calles adyacente al recinto -María Moliner- porque en este no cabía ni un alfiler. La mayoría acudió directamente al recinto, ya consolidado como lugar de celebración de los macrobotellones claves del año: el de la Fiesta de la Primavera y el de la Cruz. Otros, muchos, procedían de distintos puntos de la ciudad donde un total de 150 agentes -repartidos en distintos puntos- evitaron que lugares emblemáticos como la Plaza de Toros, el Paseo de los Tristes y plaza Nueva, el Realejo y algunas plazas del centro se convirtieran en el improvisado recinto de la fiesta.

A cada grupo que 'plantaba' las bolsas de alcohol en la calle dispuestos a celebrar su fiesta se le invitaba a abandonar el lugar y acudir al botellódromo. Algo que, por parte de los jóvenes, se cumplió de forma obediente y sin percance alguno. Sólo varios jóvenes se resistieron a las indicaciones de los agentes en el Campo del Príncipe y este único gesto de rebeldía se solucionó con una multa. El resto, prefirió beber en paz donde permite la ley.

Ritmo sin música

Y es que, además del encuentro con los 'colegas', las posibilidades de 'ligar' -al personal no le faltaba un detalle en la indumentaria- y alguna que otra charla, en esta bienvenida a la estación de las flores lo que se hace es beber, fumar y, sobre todo, reír y divertirse. Como en cualquier fiesta. Eso sí, faltó el ingrediente imprescindible en una cita de este tipo: la música. A falta de ambientación, los reunidos se tuvieron que conformar con los toques de timbal de un chaval gaditano. Algunos optaron por aplicar el dicho de que la música se lleva por dentro y bailaron al ritmo de la nada. Otros se entregaban a recitar la poesía del Chiquilikuatre para, al tiempo, desplegar sus dotes en el bailecito del 'brikindans'.

La convocatoria de internet funcionó. Josefa, una chica que llegó desde Murcia con sus seis amigas, dijo haber conocido la convocatoria a través de la página web Twenti.com. «Hemos venido expresamente para esta fiesta y mañana por la mañana nos regresamos. Está genial. Y la vimos en la web», gritaba junto a otro grupo de chicas de Sevilla. Más lejos, de Alicante, llegaron otro grupo de jóvenes dispuestos a 'quemar' el fin de semana. Y de Motril y de Valencia y de Cádiz y hasta de Galicia.

El poder de convocatoria de la red de redes es indiscutible. De hecho, muchos chicos cambiaron ayer el «¿tienes fuego?» o «mi amigo quiere conocerte» por un «¿me agregas a tu messenger?» como método para intentar ligar. Eso sí, la presencia de granadinos -y estudiantes andaluces residentes en la capital- era superior. Luis y Ana eran el ejemplo. «Del mismo Realejo somos», dijo ella mientras se alegraban -litro de calimocho en mano- del buen ambiente de la convocatoria. Algo que no se contradijo con las valoraciones oficiales realizadas por el portavoz de la Policía Local y el concejal de Seguridad Eduardo Moral. La ausencia de incidencias graves fue el dato destacado.

La otra cara

Pero no todo fueron sonrisas en la macrofiesta. A las diez de la noche, las atenciones por comas etílicos -algunos requirieron traslado al hospital por su gravedad- sumaban quince. La madrugada elevaría, de seguro, la cifra. Por otro lado, el caos de Tráfico estuvo servido. No llegó a ser necesario el corte de la rotonda de Méndez Núñez que da acceso a la circunvalación. Sin embargo, la falta de fluidez en la misma, debido al constante paso de personas, mantuvo colapsada la circunvalación durante buena parte de la tarde.

Pero la escena menos bucólica del evento, una año más, la provocó la -a todas luces- falta de aseos para dar respuesta a la ingesta masiva de bebidas de las miles de personas reunidas en el botellódromo. En muchos rincones se pudo ver cómo la búsqueda desesperada por un servicio se quedaba, precisamente, en eso: en la búsqueda. Muchos, y muchas, no tuvieron más remedio que dar la bienvenida a la primavera con las 'verguenzas' al fresco.

rociomendoza@ideal.es
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