
«Creo que podrán hablar del sistema político antes de los Juegos y después de los Juegos», pronostica Blanco, explicando un argumento repetido en otras capitales europeas, como en París. «Los Juegos son más peligrosos para los dirigentes chinos que el beneficio que piensen sacar de su propaganda. Sin los Juegos Olímpicos, el mundo entero no habría hablado de la misma manera de lo que acaba de suceder en el Tíbet», comentaba Jean-Luc Rougé, presidente de la Federación Francesa de Judo.
Los disturbios más graves registrados en el Tíbet desde hace casi dos décadas causaron el viernes 10 muertos, según la prensa oficial china, y al menos 80 según el gobierno tibetano exiliado en Dharamshala, en el norte de la India.
Este domingo sólo algunos deportistas se referían a la posibilidad del boicot y como una hipótesis lejana. «Me he preguntado si debía competir en China en estas condiciones. Seguramente hablemos de esta cuestión en nuestra reunión en Dortmund (hasta el domingo)», decía el jinete alemán Ludger Beerbaum.
«Muchas estrellas del deporte se ponen enfermas al pensar en los Juegos Olímpicos. Algunos incluso piensan en anular su participación», admitía Thomas Bach, vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI) y presidente del Comité Olímpico Alemán (DOSB).
«Es algo que les honra»
«Comprendo que esos deportistas se hagan preguntas y es algo que les honra. Estoy dispuesto a hablar con todos ellos en todo momento. Si estudian la situación, se darán cuenta de que, en cualquier caso, es preferible estar presentes que quedarse fuera», opinó el dirigente alemán. «Si los boicoteara Roger Federer, puede que tuviera impacto. Pero, si lo hago yo, pasará desapercibido», comentaba la triatleta suiza Magali Di Marco-Messmer, medallista de bronce en Sidney 2000, al periódico 'Le Matin Dimanche' de Ginebra.
«No hay razón para que los deportistas padezcan una elección para la que no fueron consultados», añadió. Y es que el COI es el único responsable de la elección de Pekín como sede olímpica. Por entonces, en 2001, esta institución ya recibió una cascada de críticas llegadas del mundo entero por haber dado los Juegos a un régimen con claras lagunas en materia de derechos humanos. Sin embargo, desde que estallaron los disturbios en Tíbet, el COI ha mantenido una discreción llamativa.
El astro holandés de la natación Pieter van den Hoogenband pidió esta misma semana a su presidente, Jacques Rogge, que se pronunciara públicamente «a favor de la mejora de la situación de los derechos humanos en China», mientras su entrenador, Jacco Verhaeren, denunciaba «la actitud indiferente del COI».
La noche del viernes, en Puerto Rico, Jacques Rogge no quiso hacer comentarios a los periodistas que le interrogaban insistentemente sobre el asunto. «Tengo que decir que el COI tiene un respeto profundo por los derechos y los valores humanos. Y respetamos el hecho de que organizaciones como Amnistía Internacional y Greenpeace nos pidan que asumamos posiciones, pero no somos activistas. Somos una organización deportiva y nuestro deber es organizar los mejores Juegos posibles», se limitó a decir.
El Dalai Lama, líder espiritual de los budistas tibetanos en el exilio, denunció enérgicamente este domingo la violenta represión china en el Tíbet, pero rechazó boicotear los Juegos Olímpicos, previstos del 8 al 24 de agosto. «El pueblo chino debe sentirse orgulloso. China merece ser sede de los Juegos Olímpicos», declaró el Premio Nobel de la Paz desde su retiro en Dharamshala.





