Ronda las rejas que guardan la lozanía de un grupo de jóvenes universitarias amparado por las sombras cada noche. Pero ni es un aspirante a Cirano en el siglo XXI ni engatusa con su trova nocturna.
Todo lo contrario.
Se pasea ligero de ropa para poder exhibir las vergüenzas sin vergüenza ante las chicas con gestos de provocación que nada tiene que ver con habilidades de tuno.
Sí, en cambio, de pervertido sexual.
Con este personaje andan lidiando sin éxito desde hace semanas varios miembros de la comunidad del Colegio Mayor Alsajara, un centro que se presenta como seguidor de las enseñanzas de José María Escrivá de Balaguer, ubicado en pleno centro de la capital granadina.
La presencia del exhibicionista, en los primeros días, no supuso más una mera anécdota que no pasó de alterar la convivencia cristiana que se predica en esta residencia.
Según la información trasladada por los responsables de la misma, varias chicas comenzaron a quejarse de la presencia de un hombre que se dedicaba a abrirse un abrigo para mostrarse como Dios lo trajo al mundo ante las jóvenes en los alrededores del centro, ubicado en la calle Arandas, entre San Jerónimo y Gran Vía.
Es más, entre sus gestos obscenos, suele mostrar una caja de preservativos a modo de invitación lasciva para las jóvenes.
Este barrio está compuesto de calles muy estrechas y poco transitadas, sobre todo de madrugada, cuando el exhibicionista suele hacer aparición.
Dos circunstancias éstas que juegan a favor del susodicho para no ser visto más que por quien le interesa. Eso sí, además de la ubicación del edificio, idónea para sus fechorías, la filosofía del colegio mayor -del Opus Dei y sólo para mujeres- seguro que también cuenta en la motivación de la torcida mente.
De anécdota a preocupación
El problema actual es que la persistencia del exhibicionista ha pasado de ser una anécdota para convertirse en una preocupación. Y es que, por el momento, sólo se exhibe.
Pero la incertidumbre de que pueda protagonizar un ataque de mayor envergadura es inevitable.
Las jóvenes que lo han visto, cada vez que aparece, han llamado a la Policía Nacional para intentar lograr detenerlo.
Pero cuando la Policía llega la visita del indeseable, que suele ser corta, ya ha terminado. Según manifestó la secretaria del colegio mayor a IDEAL, las jóvenes han intentado incluso fotografiarlo sin que se percatase de ello.
La intención no era otra que aportar a la Policía una prueba que no ofreciese lugar a dudas sobre lo que está ocurriendo en el colegio mayor, además de características físicas del hombre.
Mientras es cazado por la Policía en algún renuncio, o sencillamente desiste, se aburre, se viste y se va con el espectáculo a otra parte, varios padres de las jóvenes que han mostrado su preocupación también han elevado su queja a otras instancias no policiales para intentar buscar una solución al entuerto.
Algo que resultad difícil porque esta conducta puede resultar hilarante, preocupante, inquietante o, sencillamente, desagradable, en función de quien la juzgue. Pero ante la Justicia no es un delito.
El exhibicionismo es un comportamiento condenado con penas cárcel en el Código Penal español; pero sólo cuando se practica ante menores. Y en el Colegio Mayor Alsajara ya no son unas niñas.
rociomendoza@ideal.es