-Granada va a tener la misma autonomía e independencia que cualquier otra Audiencia. Es la gran novedad. Ahora puede ser difícil poner los límites entre la Fiscalía Superior y la Provincial porque históricamente eran una. Pero es importantísimo que se haga porque las competencias están separadas.
-¿Abandona el trabajo de fiscal para dedicarse más a la organización?
-Me encantaría seguir celebrando juicios, pero los colegas ya me han advertido que es tal la acumulación de trabajo que es casi imposible. Me daría pena: lo que me gusta realmente es el Derecho Penal. No quiero limitarme a temas administrativos y de organización.
-¿Ejercerá control sobre las actuaciones de todos?
-Tengo que organizar y coordinar el servicio de todos los fiscales, pero ahora funciona perfectamente. Aún tengo que informarme y luego tomaré decisiones. No quiero precipitarme con ideas de cambio.
-Pero alguno en mente habrá
-Lo primero es cubrir el hueco que he dejado en Menores. En cuanto a la organización, creo los fiscales y funcionarios que lleven unas materias concretas deben estar en el mismo espacio físico. Tal y como está ahora, veo imposible que se pueda llevar a cabo mi idea. Hoy, en mi primer día en estas dependencias -el antiguo espacio del registro civil-, veo imposible que aquí puedan trasladarse todas las personas previstas por falta de espacio. Si no tengo cercanos a los fiscales encargados de temas que tengo que compartir con ellos lo veo muy complicado. La comunicación directa es necesaria.
-Y en cuestión de personal, ¿cuántos fiscales le faltan a Granada?
-Ahora las expectativas son mejores porque vienen dos fiscales nuevos a la plantilla de la Audiencia Provincial. Eso es buena noticia.
-Méndez de Lugo comentó que este nuevo cargo acercaría la Justicia al ciudadano. ¿Por qué?
-No tiene que ser así necesariamente. De cualquier modo, la Justicia en Granada ya es cercana. El ciudadano sabe que la Fiscalía tiene las puertas abiertas. Sólo hay que ver el número de diligencias abren en la Fiscalía del TSJA con las denuncias que llegan directamente. Esto ya es una buena señal y la política de despacho de puertas abiertas va a seguir así. Mi objetivo es que la gente que acuda a la Fiscalía se vaya satisfecha, que no piensen que se le está tomando el pelo o cansándola.
-La judicatura no tiene esa fama...
-La burocracia a veces lo impide, y por ello hay que hacer un sobreesfuerzo. Hay que organizar para evitar cansar a la gente.
-¿Cuáles son los asuntos más frecuentes por los que acude el ciudadano a la Fiscalía?
-Últimamente, se reciben muchas denuncias de Medio Ambiente, delitos contra la ordenación del territorio, siniestralidad laboral y de usuarios que creen que no han sido bien atendidos en otros organismos. Pero se denuncia de todo. Hasta temas que no tienen que ver con el Derecho Penal, pero acuden por la confianza que le inspira la institución.
-¿Esto es confianza o abuso?
-La gente acude con demasiada ligereza a la Justicia; falta sosiego para resolver problemas. Mediar entre algunos organismos e instituciones podría resolver muchos problemas. Entiendo que hay pasos previos; como la mera comunicación entre las personas.
-Fue la primera mujer en tomar posesión como fiscal en la Real Chancillería y ahora la primera mujer fiscal jefe de Granada. ¿Existe eso que llaman la impronta femenina en el trabajo?
-Soy cercana y sensible y podría achacarlo a que soy mujer. Pero también pueden ser cualidades de un hombre. La paridad, que está tan de moda, me parece bien en cuanto que beneficia a la mujer. Pero tampoco me preocupa demasiado. Lo que se debe valorar es la capacidad de las personas. Espero que no haya sido determinante para mi nombramiento el ser mujer.
-En un futuro, por las proporciones que se ven en las facultades, habrá más mujeres que hombres en la Justicia. ¿Cómo la cambiará?
-No necesariamente supone ninguna revolución para la Justicia el hecho de que se incorporen más mujeres. A la hora de trabajar, hombres y mujeres somos iguales.
-La lentitud de la Justicia. ¿Es una preocupación en la Fiscalía?
-No tengo mucha información, pero por las actas de las inspecciones que se han realizado en la Fiscalía de Granada no se ha hecho ninguna mención a que haya problemas en este sentido.
-¿Es partidaria de la descentralización en el Ministerio Fiscal?
-Puede tener ventajas e inconvenientes. Se puede caer en que haya demasiados superiores jerárquicos o demasiadas secciones de especialización que, sobre todo, al fiscal de a pie le resulte incómodo al no poder saber a quién acudir.
-¿Qué delitos le preocupan más?
-Los robos con violencia y uso de armas. La violencia que sufre la gente en ellos es horrible. La violencia familiar también, porque denotan una falta de formación grave en la sociedad. También, cada delito que tengo delante.
-Una curiosidad: ¿ha sido víctima alguna vez de un delito?
-En Almería me rompieron el cristal del coche para robarme. Fue una falta, algo muy leve. No he sufrido la delincuencia como muchos otros ciudadanos. La he conocido, sí, pero desde el otro lado.
-¿Qué diría a todos aquellos que atacan abiertamente a la imparcialidad de los fiscales?
-Me molesta muchísimo. Sobre todo si se falta a la verdad. Me duele que se piense que no se ha trabajado honestamente. En lo que yo conozco, jamás he visto un acto de parcialidad. Y si se diese alguna vez sería para ayudar al ciudadano y a la víctima, pero desde luego no aprecio yo parcialidad.
-Debe ser difícil mantenerse siempre fiel a esa postura...
-La clave está en mirar las cosas con objetividad y ponerse en la situación de la víctima. Cuando el infractor ha cometido un hecho que encaja en el Código Penal es fácil ser imparcial. Nos limitamos a cumplir con la Ley. Como Ana Tárrago puedo ser generosa con los demás; pero como fiscal entiendo que no puedo serlo.
rociomendoza@ideal.es








