
Concha se tenía que medir a Cándida Martínez -número uno socialista-, que hace algunos años también fue novata y que ahora concurre a las Generales con la aureola de ministra si Rodríguez Zapatero revalida su victoria.
Concha de Santa Ana -que tiene una imagen solvente y se presume que la cabeza amueblada- está aprendiendo sobre la marcha. Dicen de ella que si algo no soporta es hacer el ridículo y se nota que todas sus apariciones se las prepara a conciencia.
Ese fue precisamente su fallo en el cara a cara que mantuvo ayer con Cándida Martínez, que llevaba tan atado el guión que se negó a moverse un milímetro. Imitó el discurso de su partido y no improvisó nada. Por eso el pretendido debate entre las dos cabezas de lista al Congreso por Granada se convirtió en un monólogo plagado de cifras y huérfano de ideas.
Ganó Cándida
Ganó Cándida Martínez, que al menos intentó la confrontación hasta en tres ocasiones. Pero las tres preguntas de la socialista se saldaron con tres respuestas por peteneras; aquello de 'como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta de echó un ladrillo'. Martínez reclamó a su rival que dijera si el PP va a subir el salario mínimo. Nada. Le pidió que explicara si apoya que se suban las pensiones mínimas o prefiere que se privaticen. Concha siguió a lo suyo. Y por último. Cándida le exigió con mayor énfasis que aclarase si apoya la investigación con células madre. Tal que así:
-«¿Van a apoyar la investigación con células madre o se van a quedar en la entelequia sin comprometerse?».
Concha responde:
-«No podemos empezar la casa por el tejado. Estoy de acuerdo con que la educación es el mayor legado que podemos dejar a nuestros hijos. El problema del PSOE es que se cree su propia publicidad».
No todo fue malo. Concha tenía preparada una buena puesta en escena. No dudó en su mensaje, que arropó con 25 recortes de prensa que ponían en un brete la política de Zapatero. Pero patinó en las formas: leyó todas sus intervenciones, incluidas las réplicas y contrarréplicas, e inexplicablemente huyó en todo momento del debate.
Si la superioridad en los gestos y en la exposición no hubiese sido tan manifiesta a favor de la candidata del PSOE, los mensajes habrían estado empatados. Si se se desmenuza el amago de debate ninguna de las dos aportó nada nuevo.
Concha de Santa Ana se hizo eco de las propuestas generales de su partido y volvió a incidir en los incumplimientos del PSOE, fundamentalmente en materia de infraestructuras. Cándida Martínez se apoyó en la gestión de los últimos cuatro años y salió de los atolladeros alegando que si la cosa pinta mal con Aznar estaba peor.
Economía
Así fue en materia económica, donde la candidata socialista admitió que existe cierta «incertidumbre económica»: «En 2001 también la había y el PP la resolvió con el 'decretazo'. Los populares atacaron al bolsillo de los trabajadores y los socialistas reaccionamos incrementando los salarios mínimos».
Concha de Santa Respondió a estos argumentos achacándole al PSOE que se ha olvidado de la deuda histórica y recriminándole que mientras los presupuestos destinan 401 euros por cada granadino en Cataluña cada ciudadano recibe 723. «Zapatero quiere esconder 40.000 parados», remató.
Especialmente dura fue la número uno popular en materia de seguridad: «Están ocurriendo cosas que nunca habían sucedido y que son de película de acción. Hay hasta secuestros exprés en Las Gabias».
«Cuando ustedes gobernaban el que tuviera dinero se podía pagar la seguridad privada», replicó Cándida Martínez, que también defendió los avances en la «seguridad de las mujeres», con 1.700 agentes especializados en violencia de género y dos juzgados específicos en Granada. La candidata socialista insistió varias veces en los temas de igualdad.
Infraestructuras
El bloque de infraestructuras no aportó nada que no se hubiera escuchado antes. Santa Ana estuvo más agresiva cuando achacó al PSOE la demora en las obras del metro y le culpó de haber retrasado intencionadamente las reuniones con el alcalde para cerrar el proyecto de la estación del AVE. «Lo que se ha firmado es la misma propuesta que hicimos llegar al alcalde en 2005», respondió Cándida Martínez indignada.
Más moderada de lo previsible estuvo en cambio Concha de Santa Ana en materia de Educación, área de la que su rival ha sido responsable en la Junta en los últimos ocho años. La cabeza de lista del PP, la misma que había dicho que la gestión de la ex consejera fue «inepta», dispersó el tiro y viró hacia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía: «El PP no quiere adoctrinar a nadie, sino una educación en libertad para todo el mundo». Cándida Martínez defendió que, con el PSOE, el presupuesto de Educación ha crecido un 93%.
El debate no podía dar para más. Es lo que pasa cuando los partidos pactan un cara a cara neutral, con el guión cerrado y el tiempo cronometrado. Lo que tendría que ser un ejercicio para confrontar ideas y llegar al electorado se convierte en un discurso en una sola dirección que poco se diferencia de lo que se escucha a diario. Así, lo normal es que la gente prefiera ver a un loco haciendo el pino antes que sentarse una hora a tragarse un rollo. Por si algo se pudiera corregir de cara al debate que todavía queda.
quicochirino@ideal.es





