La explosión ha provocado destrozos en el repetidor./ EFE

La explosión se ha podido escuchar a varios kilómetros de distancia./ EL CORREO (Luis Calabor).

La explosión del artefacto se ha posido escuchar a varios kilómetros de distancia. /EFE

Humo provocado por la explosión del artefacto en el repetidor de televisión del monte Arnotegi.

Agentes de la Policía Local impiden el paso a los accesos al monte Arnotegi, en Bilbao, donde ha explotado un artefacto en un repetidor de televisión. /EFE
Un artefacto, con entre tres y cuatro kilos de un explosivo aún por determinar, ha estallado este mediodía en un repetidor de televisión de Bilbao, según ha confirmado un portavoz del departamento vasco de Interior. La bomba ha hecho explosión sobre las 11.59 horas, después de que un comunicante, en nombre de ETA, anunciara a la DYA, a las 08.40 horas, la colocación del artefacto en el Monte Arnotegi, próximo al Pagasarri.
Fijó el estallido para las 10.00 de la mañana aunque se ha registrado dos horas después, cuando un robot de los artificieros de la Policía autonómica inspeccionaba la bomba. No se han registrado heridos porque, tras el aviso, la Ertzaintza había acordonado la zona.
Fuentes del departamento vasco de Interior sospechan que la bomba, del tamaño de una caja de cartón, podía ser una trampa dirigida contra la Policía autonómica, como ya ocurrió en el
atentado del pasado 11 de noviembre en el Palacio de Justicia de Getxo.
Este mediodía, tras esperar un tiempo por precaución, los artificieros han tratado de neutralizar el artefacto a distancia utilizando un robot y ha sido en ese momento, cuando la máquina teledirigida movía el artefacto, cuando se ha registrado la explosión, que se ha oído a varios kilómetros de distancia. Estaba preparado para estallar en cuanto fuera manipulada.
Un mecanismo trampa
A falta de confirmar oficialmente las características de la bomba, las primeras hipótesis que se manejan indican que el artefacto no estaba preparado para estallar a la hora anunciada por los terroristas, sino que tenía un mecanismo trampa para que provocara la explosión cuando los agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza manipularan la bomba. El empleo de un robot ha evitado que alguno de los policías especializados sufriera daños.
El artefacto estaba colocado en una caseta donde están instalados los equipos que suministran energía a un repetidor de televisión ubicado en la cima del monte Arnotegi, de 426 metros, dentro del término municipal de Bilbao.
Este es el segundo atentado terrorista de ETA en lo que va de año después de que el pasado día 7 estallara un artefacto en el edificio de los
Juzgados de Bergara, que causó importantes daños materiales. En esa ocasión, la bomba estaba compuesta por quince kilos de explosivo repartidos en dos mochilas que fueron colocadas en la sede judicial poco antes de la medianoche por un individuo que fue grabado por las cámaras de seguridad.
El Ayuntamiento de Bilbao ha precisado que, a consecuencia de este atentado, dos canales de las emisoras internas de la Policía Municipal han quedado dañados.