
FICHA
Ha sido un estudio de campo que ha tardado en elaborarse más de cuatro años, tiempo en el que Agustín Sánchez, etnólogo de ADR (Asociación para la promoción económica y el desarrollo rural de la Alpujarra- Sierra Nevada), junto con su equipo de 15 personas, en el que han participado arqueólogos biólogos y antropólogos, han recorrido de punta a punta cada zona de la Alpujarra. No ha quedado una torre por fotografiar, una cueva por explorar y un yacimiento que investigar. «La idea surgió por la inquietud que la ADR tiene en torno a la conservación del patrimonio», explica el etnólogo, quien ha coordinado desde el principio este ambicioso proyecto.
Más allá de suponer una simple catalogación de los numerosos elementos arquitectónicos que siembran la zona, 'El patrimonio histórico de la Alpujarra y Río Nacimiento' comprende una guía muy descriptiva de los enclaves más interesantes de la zona. «Nuestro interés es que los jóvenes reconozcan y se vean inmersos en su propia cultura y, al mismo tiempo, dar a conocer a todo el que quiera acercarse, la rica herencia de esta tierra».
Valor histórico
Gracias a las ayudas otorgadas por la Unión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Junta de Andalucía para realizar este trabajo, Agustín Sánchez y su equipo han podido poner de manifiesto -por si todavía alguien lo dudaba- que la Alpujarra guarda un valor histórico que requiere de cuidados y atenciones que actualmente no recibe de la manera que debiera. El éxodo de los jóvenes, la aparente apatía de los ayuntamientos y sobre todo, el inexorable paso del tiempo, están haciendo de esta comarca un lugar en peligro de extinción. En la actualidad, sólo los más ancianos del lugar representan esa 'esencia' de la Alpujarra que enamoró, entre otros muchos, a Gerald Brenan -figura, por cierto, olvidada en Granada- y lo llevó a escribir su libro 'Al sur de Granada'. Dado que la conservación de esta comarca pasa por el desarrollo económico que no termina de llegar, el turismo puede jugar un papel muy importante para la captación de fondos y modernización de sus municipios. «Siempre y cuando se haga bien, el turismo puede llegar a ser muy positivo. Lo que no se debería de propiciar es la construcción de casas que van a estar ocupadas tan sólo un mes al año», apunta Sánchez. Con independencia de los problemas que deberá afrontar la zona en los próximos años, no cabe duda de que libros como este -que no está a la venta pero se puede solicitar a través de la página web de ADR-, ayudan a conocer mejor una comarca tan histórica como la Alpujarra y pueden despertar el interés protector de aquellos que lleguen a amarla.





