Darling agradeció al grupo Virgin y al actual consejo de administración del banco sus ofertas para hacerse cargo de la entidad, pero presentará hoy un proyecto de ley de nacionalización y designó a Ron Sandler, reconocido por su gestión en la crisis del mercado de seguros Lloyd's en los años noventa, como nuevo presidente.
El ministro rehuyó la palabra nacionalización en su declaración y prefirió decir que Northern Rock pasará «un periodo temporal en la propiedad pública». Los libros están bien, dijo Darling, para quien era malo «aceptar las pérdidas ahora cuando el público ganará al mejorar las condiciones de mercado». El Northern Rock, que tiene 73 sucursales por todo el país, fue rescatado por el Banco de Inglaterra, en setiembre, después de que la noticia de que tenía dificultades provocase colas de ahorradores para retirar depósitos.
Pleitos
Crecida hace 150 años como una mutua especializada en el préstamo hipotecario, fue una de las últimas que se desmutualizó, en 1997, y, en los últimos años, tuvo un crecimiento muy alto de su cartera de hipotecas aseguradas no por depósitos, sino con créditos interbancarios. Como Northern Rock asentaba buena parte de esos créditos en EE UU, el golpe 'subprime' y el consiguiente estrangulamiento del préstamo interbancario forzó a Northern Rock a pedir ayuda al Banco de Inglaterra y, al conocerse su situación, los clientes retiraron más de 3.000 millones de euros.
El banco central prestó cerca de 35.000 millones para contener la crisis. Pero los clientes siguieron haciendo cola para retirar su dinero y el Gobierno finalmente garantizó todos los depósitos. Entre préstamos y garantías, el riesgo del Tesoro en Northern Rock se estima en cerca de 75.000 millones.
En esas circunstancias, los grupos privados que se han interesado por la compra del banco han intentado reducir las expectativas del Tesoro de recuperar lo prestado. El Gobierno pareció ceder en enero con una sugerencia de conversión de sus préstamos en bonos garantizados por el Tesoro.
La propuesta fue descrita por el portavoz de Hacienda de los Liberales-Demócratas, Vincent Cable, como «una nacionalización de riesgos y pérdidas y una privatización de las ganancias».
Hay comentaristas que creen que los nuevos gestores pueden desmantelar el banco inmediatamente, devolviendo depósitos a sus clientes y gestionando a más largo plazo la cartera de hipotecas, para devolver la deuda al Tesoro. Pero los análisis coinciden en que se avecina un largo pleito con los accionistas.
Dos fondos de inversión libre son los más importantes, con el 18% del capital en sus manos. En el primer trimestre de 2007, se prometían aumentos del 30% en los dividendos mientras que la acción estaba a doce libras. El viernes, a 90 peniques. Ahora, una comisión decidirá si se les paga lo que realmente quedaría al retirar el sostén del Tesoro; es decir, nada.





