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Luis García Montero: «Los intelectuales nunca deben ser adornos del poder»
El poeta granadino acaba de publicar 'Vista cansada', un libro en el que defiende la implicación en la política y reivindica la memoria
13.02.08 -

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La llamada presbicia aparece a partir de los cuarenta, lo que se denomina vista cansada. Esta deficiencia ocular le ha servido al poeta Luis García Montero para titular su último poemario editado en una nueva colección de Visor, uno de los sellos de referencia de la poesía escrita en castellano. Consiguió el Nacional de Poesía con 'Habitaciones separadas' y el de la Crítica con 'La intimidad de la serpiente'. En este nuevo libro regresa a la primera época de su poesía, la más apegada a la experiencia, y tanto es así que habla de la memoria y de la infancia. Desde su domicilio granadino, rodeado de recuerdos de su admirado amigo Rafael Alberti y de cuadros del artista Juan Vida, recuerda los últimos cincuenta años, los que él llegará a cumplir próximamente, cuando ya se tiene la vista cansada. «El título del libro lo puso el oculista cuando me dijo que tenía que ponerme gafas, y, por otra, me permite hablar de esa edad, los cincuenta, en la que uno tiene ya experiencia de gente que hablaba de la paz y que ha acabado desencadenando una guerra», comenta García Montero. «Estamos viviendo una época donde la modernidad y los valores más democráticos se avergüenzan de sí mismos», añade. Defiende la implicación del intelectual en la política, pero arremete contra la campaña de apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero «porque los intelectuales no deben ser adornos del poder».

-¿Por qué una mirada al pasado y a la memoria en este nuevo poemario?

-A finales de año cumpliré los cincuenta y quería publicar una especie de memoria lírica, que los poemas recogieran las sensaciones de mi vida, los recuerdos, una especie de biografía, pero también un repaso a la realidad española de los últimos cincuenta años. No es nada fácil para un poeta escribir sobre su infancia, su ciudad natal, la familia, sus convicciones ideológicas ni sobre el amor. Granada está muy presente en este libro, porque uno es de la ciudad en la que estudió el Bachillerato, como decía Max Aub. El libro tiene como fondo la memoria, donde tiene un lugar muy importante la ciudad de mi infancia. Granada es uno de los mejores espacios para meditar sobre el tiempo, porque es lo que le ocurrió a García Lorca que, tras estar en Nueva York, decide regresar a Granada y escribir el 'Diwan de Tamarit' donde plasma sus intuiciones sobre su muerte. También me ha interesado mucho ese diálogo que desde el pasado se ofrece hacia el presente. Granada era una ciudad provinciana en la que a finales de los años cincuenta estaba muy presente la cultura franquista, la guerra civil y la muerte de Lorca. Es una época a la que yo no querría volver ni que volvieran los españoles, pero todos estamos hechos de tiempo y uno siente nostalgia de su vida.

-¿En qué sentido es el uso de la memoria?

-Para una persona de más de cuarenta años la memoria es el territorio de la conciencia porque recordar es comparar.

-¿En 'Vista cansada' recupera el tono de sus poemarios más característicos como 'Habitaciones separadas' y 'El jardín extranjero'?

-Aunque últimamente algunos poetas hemos apostado por un tono meditativo y más reflexivo alejado un tanto de la primera poesía de la experiencia, como Carlos Marzal y Vicente Gallego, en 'Vista cansada' es cierto que recupero el tono de 'Habitaciones separadas'. En mi último poemario, 'La intimidad de la serpiente' aparecía el conflicto con el lenguaje, pero en 'Vista cansada' dedico poemas a mis padres, a mi colegio y a mi familia, de ahí que me decidiera por un tono más claro y con imágenes más comprensibles.

-Ha dicho que la poesía es un ajuste de cuentas con la realidad, pero esa frase no es suya.

-Efectivamente, es una frase que pertenece a José Manuel Caballero Bonald, y lo que quiero decir con ella y más en este poemario es que uno puede jugar con la imaginación y con la poesía para crear su propia realidad. Cuando convertía una bola y una caja de cartón en un partido de fútbol entre España y Brasil, al final Cardeñosa marcaba el gol y ganábamos. La poesía tiene mucho que ver con esa especie de ensoñación en la que uno reconstruye el mundo y lo hace como quiere.

-¿Por qué una defensa de la política?

-Está muy desacreditada y encasillada en la mentira y los que ganan con ese descrédito son los especuladores y manipuladores. Cuando apareció el movimiento poético la Otra Sentimentalidad a mediados de los años ochenta se escribía una poesía muy panfletaria y nosotros reivindicamos la figura de Machado, quien decía que la intimidad y el amor eran territorios históricos donde cabía la lucha política. Ahora, los poetas estamos orgullosos porque se citan aquellos versos intimistas como reivindicación política. En definitiva, he querido escribir un poema en defensa de la política porque creo que hay que dignificar una de las actividades más nobles del ser humano, que consiste en organizar su convivencia.

Política y Zapatero

-¿Mantiene la crítica social y el compromiso con determinadas ideas en su poesía, la llamada conciencia crítica?

-Vivimos un tiempo que destruye la conciencia individual y la creación es inseparable de la conciencia crítica. Una forma de mantener ese espíritu crítico se consigue con el ejercicio de la memoria, con ver cómo estaba la democracia y la política en los años setenta y como está en la actualidad. Es fundamental que cualquier creador llame a la conciencia crítica. Se habla de los autores y pensadores de izquierdas, pero hay una derecha intelectual que defiende su modo de pensar con más convencimiento que la izquierda, que está como encogida. Un autor tiene que defender sus valores éticos y las referencias políticas son inevitables en las conciencias críticas de los creadores.

-¿Qué opina de la campaña de los artistas e intelectuales en apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero?

-Creo que los intelectuales deben ser críticos con la realidad, deben interpretarla y no ser adornos del poder, porque se degradaría esa capacidad de crítica y de interpretación. Una llamada al voto últil por miedo a la derecha es estar sometido a la derecha. Se votará al PSOE no por lo que ha hecho con la Iglesia sino por lo que la Iglesia va a hacerle al PSOE, y como me siento laico estoy obligado a defender un partido de convicciones laicas como Izquierda Unida.

-Entre los firmantes del manifiesto a favor de Zapatero se encuentran algunos de sus amigos.

-De ese manifiesto me ha llamado mucho la atención la edad media de los firmantes, porque parece estar hecho para pedir el voto de los pensionistas. Lo que se pone de manifiesto es la desconexión que el pensamiento de izquierdas tiene con la gente joven, que es la que va a hacer el futuro. No se puede ser laico, republicano y partidario de una democracia social basada en unos impuestos que crean un amparo público, y además votar a un partido que mantiene acuerdos con la Iglesia, que exalta la monarquía, que ciñe el aborto a ciertos supuestos y que propone rebajas fiscales para las rentas de más poder adquisitivo.

-¿Se valora lo suficiente a García Lorca?

-García Lorca es el escritor español contemporáneo más conocido en el mundo y una seña de identidad para Granada. Creo que el hecho de que en Granada vayan a estar el Centro García Lorca y la Fundación van a desempeñar un papel decisivo en el mundo cultural. Sería una torpeza no reconocer el valor que tiene Lorca para Granada. Hay gente que menosprecia a sus grandes autores, como en Buenos Aires, que se hartan de Borges y acaban diciendo que no era tan gran escritor como se decía, y al final acaban con este autor. Hay quienes dicen que no es tal la grandeza de García Lorca y que no ha dejado sitio a otros autores. Gran parte del buen estado de la poesía española actual se lo debemos a autores como García Lorca, de los que siempre se aprende. Es un orgullo para mí que la gente me hable de García Lorca en cualquier lugar del mundo y en vez de menospreciarlo lo que hago es aprender lo máximo posible de él. En Granada puede pasar lo que con Borges, pero espero que no sea así.

jltapia@ideal.es
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