
-¿Cómo fue el debut en el Metropolitan?
-Fue el sábado 12 de enero y fue la consecución de un sueño. José Manuel, el chico de Granada, el que cantaba en Pepe Toro, el restaurante de sus padres -aparte de servir mesas como un animal, ja, ja...-, tenía a sus pies la orquesta del Metropolitan y al espíritu de 'Pavadiós' y 'Santa Callas' rondando por allí... Fue una noche mágica. Sin duda la más hermosa que he vivido hasta ahora en mi carrera. Este teatro tiene algo especial. El público es calurosísimo e interactúa en todo momento con los artistas. Lo único que empañó un poco la noche fue un inoportunísimo resfriado que no me dejó cantar en plenitud de facultades. Pero aun así el resultado fue estupendo y obtuve un gran éxito.
-Creo que actuar en Nueva York era su mayor ilusión, por encima de La Scala de Milán, donde se han frustrado un par de proyectos. ¿Respondió a sus expectativas?
-Mis expectativas se han cumplido con creces. Este era y es el teatro de mis sueños. Y lo es sobre todo por el público. Porque aquí la gente viene y disfruta del espectáculo. Ríe, llora, siente, en definitiva, y no se limita a juzgar fríamente lo que está viendo en el escenario. Algunos dicen que es porque no son verdaderos entendidos, como en Italia. Pues mejor. A veces el entender o creer entender mucho acerca de una cosa te hace no saborear jamás un espectáculo.
-Entonces, ¿está gustando su 'Barbero' a los estadounidenses?
-Les encanta. No paran de reír y de aplaudir. ¿Se lo pasan bomba!
-Y las críticas, ¿han sido buenas?
-Las que yo he visto han sido positivas y algunas muy buenas. Pero las críticas la verdad es que solo te importan cuando son malas: recuerdas las frases exactas toda la vida. Afortunadamente no he de recordar muchas de esas.
-En la crítica de 'The New York Times' hacen comentarios positivos sobre su voz, a pesar de estar enfermo...
-El 'Met', antes del comienzo de la representación, anunció que yo no me encontraba en buenas condiciones. Fue una decisión mía, ya que no quería arriesgarme, en mi primera noche en el 'Met', a cantar resfriado sin que nadie lo supiese. Lo he arrastrado un par de semanas, pero ya se ha ido, gracias a Dios.
-¿Y las siguientes actuaciones?
-Excepto una de las funciones, donde por el resfriado canté con traqueítis -cosa que supe al día siguiente-, el resto de pases ha ido genial.
-Ese crítico ponía por las nubes a la mezzosoprano letona Elina Garanca, que interpreta a Rosina. ¿Cómo es trabajar con ella? ¿Y el resto del elenco?
-Elina es una diva maravillosa. Para que la gente lo entienda, es una de las estrellas más fulgurantes dentro del mundo de la ópera. Encima es una persona sencilla y cercana. No se puede pedir más. El resto del 'cast' es del nivel del 'Met': estupendo
La familia, en mente
-¿Estuvieron sus familiares y amigos en el debut?
-Estuvieron mis suegros, ya que mis padres y mi mujer no pudieron venir. De todas maneras, mi familia y mis amigos tuvieron un pedacito de esa noche, porque no paré de pensar en ellos. Siempre en estos momentos te acuerdas más de las ausencias que de las presencias.
-¿Qué dicen los suyos sobre este hito en su carrera?
-Todos están contentísimos con este debut. Creo que incluso más entusiasmados y felices que yo mismo.
-¿Sabe si había algún 'famoso' en el estreno?
-La verdad es que no lo sé.
igallastegui@ideal.es








