A pesar de la obstrucción de los ecologistas, los cazadores lograron cumplir sobradamente las previsiones en cuanto a número de capturas y abatieron 69 zorros. La Guardia Civil detuvo al presidente de la Fundación Equanimal, acusado de resistencia a la autoridad.
Para las nueve de la mañana estaba previsto el comienzo de la cacería, pero los integrantes fueron perseguidos durante toda la jornada por decenas de ecologistas convocados precipitadamente por varias organizaciones ecologistas gallegas a través de sus páginas web. Los ecologistas se dedicaron a seguir a los cazadores, cantando, dando palmas y haciendo sonar cualquier cosa que hiciese ruido, con el fin de espantar a las alimañas. «Pensamos que es éticamente inmoral y, además, se está comprobando que los informes sobre el número de zorros por kilómetro cuadrado contienen muchas irregularidades», decía una joven ecologista. Muy cerca, uno de los cazadores ofrecía el otro punto de vista: «¿Quién paga cuando hay daños en los cultivos? Los cazadores o la Administración; los ecologistas protestan pero no pagan nada». No hubo incidentes más allá de las trabas a los cazadores.





