Un tesoro que, por lo pronto, abarca más de 50.000 metros cuadrados -repartidos entre Nívar, la mayor parte, y Güevéjar-, cifra que aún no se ha podido confirmar ya que se desconoce la extensión total del terreno y se prevé que, después del estudio arqueológico, pueda abarcar aún más de las 330 hectáreas de Medina Elvira. Lo que lo convertiría en el yacimiento más importante de la provincia. Toda una canción.
Los restos fueron encontrados gracias a unos vecinos de Nívar que descubrieron varios huesos y cerámicas tras los movimientos de una excavadora. Una promotora estaba preparando la tierra para iniciar el proceso de construcción de una urbanización de viviendas unifamiliares, obras que han tenido que ser paradas por el interés cultural e histórico que podría verse destruido. Entre los hallazgos, que datan de los Siglos VI y VII, destacan los de una antigua necrópolis, con tumbas esculpidas en piedra, numerosos restos de cerámica y materiales de construcción en las laderas sur y este del centro. Y, por supuesto, huesos humanos: 'el hombre de Nívar'.
Historia viva
Según un informe realizado por el grupo de investigación 'Toponimia, Historia y Arqueología del Reino de Granada', de nuestra Universidad, «el yacimiento del Castillejo es mucho más que un castillo y más que una necrópolis. Los estudios realizados hasta ahora habían permitido suponer la existencia de una alquería o asentamiento campesino en el sitio. Los materiales exhumados en el movimiento de tierras nos permiten sostener una datación de entre los siglos VI y VII hasta no más allá del IX, aunque también se encuentran restos prehistóricos. Más aún, la extensión del yacimiento es impresionante, no se ha podido reconocer todavía el límite del asentamiento».
Estas características hacen de los aledaños del Castillejo un yacimiento único, situado en un punto crucial de la llamada transición del siglo VIII: el paso de la sociedad visigoda a la islámica. Sin duda, un punto de la historia con encanto literario del que poco se sabe. De hecho, la historia de Nívar cuenta con datos fidedignos a partir del reinado de Alfonso VI de Castilla (1072-1109). «El Castillo de Nívar -analizan los investigadores- es testigo de la época en la que se va a comenzar la gestión de la Vega de Granada tal y como la conocemos hoy: la introducción de los sistemas de regadío y de las especies agrícolas que han llegado hasta nuestros días (la granada, los cítricos...) y que provocaron el cambio de la sociedad».
El yacimiento de Nívar cumple un papel protagonista, excepcional, en la comprensión de nuestro entramado histórico. Un enclave privilegiado para conocer «los procesos de encuentro entre dos culturas diferentes, lo que le otorga una importancia fundamental en el conocimiento de la Historia de la Humanidad, más aún hoy día, donde la convivencia entre diferentes culturas en un mismo territorio está a la orden del día», concluye el grupo de la UGR.






