El Castillo de Salobreña es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar del medievo granadino, tanto en el periodo del reino nazarí como en la posterior conquista cristiana.
El conjunto, de planta poligonal, presenta dos áreas bien diferenciadas: el espacio de la alcazaba y la zona exterior de refuerzo construida tras la conquista castellana.
Aunque sin excesivas concesiones ornamentales, la fortaleza posee algunos elementos artísticos singulares, como los arcos de estilo nazarí conservados en las torres Nueva y del Homenaje.
Para la Costa es un elemento emblemático que aporta belleza a la Villa y a todo el litoral.





