
El fallecido, Roberto Tallón León, vivía en el Pasaje de Teba, número 3 en un piso de su propiedad. Anteriormente compartía su casa con su padre, Francisco, quien también sufría síndrome de Diógenes y fue objeto de algunas intervenciones de los servicios sociales municipales.
Actualmente vivía solo, sin luz eléctrica, rodeado de basura y de ratas. Ni siquiera tenía luz eléctrica. ¿Su medio de vida? Las ayudas que le brindaban los vecinos de Casería de Montijo y el párroco de la zona. Ayer sufrió un desvanecimiento. Antes de ello, sólo le dio tiempo a hacer una llamada por el teléfono móvil para alertar que «se estaba mareando», sin más información.
Expectación
Momentos más tarde, el Pasaje de Teba se llenó de bomberos, policías locales y médicos del servicio de emergencias sanitarias del 061. La voz que oyeron los servicios de emergencias era semejante a la de un hombre mayor. Pero después de descartar a los ancianos del vecindario, acudieron al domicilio de Roberto, que en los últimos días no se encontraba bien de salud, no respondía a las llamadas en su puerta y tenía el coche aparcado en las inmediaciones. Según los vecinos, se negaba a recibir atención médica.
Según la información trasladada por la Policía Local, los bomberos intentaron tirar la puerta, pero finalmente segaron las rejas de la ventana para entrar, ya que vivía en un bajo.
Encontraron al hombre tumbado boacabajo en el suelo, en el interior de una vivienda infesta, repleta de desperdicios y parásitos. Estas condiciones de salubridad impedían realizar a los médicos su trabajo, así que fueron los propios miembros de los dos citados Cuerpos municipales quienes sacaron al hombre -casi cadáver- al pasillo del edificio, según los datos trasladados por la Policía Local. Y no fue fácil, debido a su elevado peso: unos 130 kilos. Después, los médicos realizaron masajes de reanimación cardiaca durante 45 minutos. Pero sin éxito. Según la policía municipal se dará parte a los servicios sociales y los servicios municipales de limpieza para que vacíen la basura acumulada de años en el piso antes de que, con la llegada del calor, se convierta en un foco de insalubridad.
rociomendoza@ideal.es








