Éste es un caso verídico. Y, además, demuestra que estos badenes no tienen sentido en ciertos casos. Ni estos ni los que hacen frenar en seco a los vehículos de emergencia ni los que obstaculizan la marcha de aquellos que circulan a una velocidad adecuada.
La mayoría de los ciudadanos lo piensan o se quejan de ellos. Pero entre la mayoría que se queja siempre hay quienes tienen ideas y prefieren dar soluciones. Y éste es el caso de Armando García, Montse Godoy y Benigno Guerrero. Este equipo de granadinos ha inventado -y patentado- un dispositivo único en el mundo que mejora la seguridad vial y evita los peligros y molestias que crean los badenes de hormigón.
Con sensores
Se trata de un badén inteligente, automático y plegable, que sólo se elevaría y cumpliría su función de obstáculo en caso de que el vehículo fuese a una velocidad excesiva -superior a la estipulada en la vía- y no se tratase de uno de emergencia, como ambulancias, bomberos o policías.
Diseñarlo ha sido complicado. Han pasado dos años entre que surgió la idea y que el prototipo entró en fase de fabricación. Pero el sistema es sencillo. Sólo requiere un hueco de 20 centímetros de profundidad en la calzada para ser instalado. «Era uno de los grandes problemas. Más profundo no sería viable porque afectaría al sistema de tuberías y cableado», apunta Armando García.
Un sistema mecánico oculto sube y baja la plataforma. Para ello, se serviría de un dispositivo que ya existe en el mercado y que detecta la velocidad de los vehículos que se aproximan. Por otro lado, para que los servicios de urgencia pasen sin problemas, éstos llevarían instalado un dispositivo que emitiría una señal. Al detectarla los sensores del resorte, éste no se elevaría.
La idea surgió después de ver a un camión de Bomberos en problemas a causa de los badenes. «Busqué información y vi que no existía ningún sistema igual en el mundo», explica el padre de la idea. De inmediato se puso a trabajar con el brazo ejecutor de la iniciativa, Montse Godoy. «Comenzamos con maquetas de cartón y alfileres», apunta. «Ahora el proyecto está en su fase final», advierten mientras recuerdan el apoyo del mecenas del grupo, Benigno Guerrero.
Para el prototipo -que está casi listo- han contratado a tres fabricantes diferentes para que no averigüen el mecanismo y evitar el robo de la idea. Y no es de extrañar. Varias multinacionales les han ofrecido cifras astronómicas por la patente. Pero no está en venta. Persiguen otro sueño: «Que el proyecto se quede en Granad, que una subvención nos permita fabricarlo y crear puestos de trabajo aquí». Por ahora, en la DGT ya lo conocen y, además de aplaudirlo, lo ven «factible y viable».
rociomendoza@ideal.es








