
La mayor parte de los 154 detenidos se produjeron durante la madrugada del sábado al domingo pasado. Esa noche, un total de 131 automovilistas fueron arrestados y tres más se negaron a pasar la prueba de alcoholemia. En todos los casos salvo uno dieron tasas superiores a 1,2 gramos por litro en sangre, la máxima permitida a partir de la cual se considera como delito, mientras que el otro conductor fue cazado por ir a más de 110 km/h en vía urbana. La noche del domingo, en cambio, los automovilistas detenidos se redujeron a 20, todos por exceso de alcohol excepto dos por circular a más de 180 km/h en carretera convencional.
Sin antecedentes
Los conductores temerarios comparecieron ante el juez a través del procedimiento normal de juicios rápidos, pero ninguno fue condenado a cárcel al carecer de antecedentes penales. Estas penas fueron conmutadas por multas de hasta 3.000 euros, trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días y privación temporal del derecho a conducir. Los trabajos sociales consisten en colaborar con asociación de víctimas de accidentes de tráfico o acudir a centros especializados en lesiones medulares.
Algunos de los detenidos reconocieron los hechos ante el juez y al aceptar la sentencia impuesta consiguieron rebajar sus condenas, caso de un valenciano que se negó a pasar un control, lo que le hubiera supuesto una pena de hasta un año de prisión pero que fue sustituida por 2.160 euros de multa y dieciséis meses sin carné de conducir.
'Banco de pruebas'
La DGT calcula que no será hasta dentro de cuatro o cinco meses «cuando comience a surtir efecto la reforma», aunque considera un «buen banco de pruebas» el operativo especial de tráfico de este puente, que prevé unos seis millones de desplazamientos. Para ello van a utilizar los paneles de mensajes variable con dos lemas: «Reforma del código penal en vigor»; «Exceso alcohol-delito», además de campañas específicas de cinturón y alcohol durante las próximas semanas prenavideñas.
Criminalizar
La nueva normativa contra la conducción temeraria criminaliza acciones que hasta la fecha eran infracciones administrativas. Establece límites de velocidad a partir de los cuales será delito (más de 200 en autovía, 180 en carretera convencional y 110 en vía urbana), conducción bajo los efectos del alcohol (más de 1,2 gramos por litro en sangre ó 0,6 miligramos por litro en aire), por circular habiendo perdido todos los puntos del carné o por no haberlo obtenido nunca: un delito que se aplicará a partir del 1 de mayo.
En todo caso, si el conductor temerario no tiene antecedentes o es condenado a pena de prisión inferiores a dos años podría conmutar la cárcel por multas.
En la provincia de Granada, en lo que llevamos de 2007, se han impuesto 3.048 sanciones por exceso de velocidad y 1.299 sanciones por alcoholemia.
Por otro lado, en este pasado mes de noviembre se produjeron en Granada tres accidentes mortales con un resultado de tres muertos y un herido grave. Entre los tipos de accidentes se encuentran una colisión de vehículos en marcha con choque frontal, una salida de vía por la derecha y otra por la izquierda.
Todos los siniestros se produjeron por infracción de las normas de circulación, uno de ellos por velocidad inadecuada, otra por una distracción del conductor y otra por una avería mecánica. Dos de los tres fallecidos no hacían uso de los elementos de seguridad. Esta cifra supone un descenso del 77% al pasar de 13 víctimas en noviembre de 2006 a 3 en este mes de noviembre de 2007.








