En el primero, el líder cubano dijo que el discurso del presidente venezolano había sido un «veni, vidi, vinci de dignidad y ética». En el segundo, difundido también en el programa 'La Mesa Redonda', insistió en el peligro de que «un magnicidio o una guerra civil en Venezuela, por sus enormes reservas de hidrocarburos, harían estallar la economía mundial globalizada».
Cuba siguió con mucha atención el desarrollo del referéndum, defendiendo la opción del 'sí'. Pero, una vez conocido el rechazo de la mayoría a modificar la Carta Magna, varios columnistas de la prensa oficial han criticado la «manipulación y el cerco de la prensa extranjera», pero también han pasado a destacar que «lo que sucede conviene».
'Punto de partida'
Rosa Miriam Elizalde decía en una carta publicada en el diario 'Juventud Rebelde' y titulada 'Venezuela, punto de partida' que tras lo que pasó el domingo, «la oposición se ha quedado huérfana de su principal argumento», la tesis de que Chávez pretendía «perpetuarse en el poder con un Gobierno arbitrario y antidemocrático».
Sin embargo, el comandante de 81 años, al insistir en lo que representaría la posibilidad de una ausencia forzosa de Chávez, reconoce que Cuba sin Venezuela tendría que volver a vivir momentos «sumamente duros», tan duros como los que pasó cuando se desintegró la Unión Soviética y quedó huérfana de ayudas. Caracas envía diariamente a Cuba 93.000 barriles de petróleo a precios preferenciales, mientras La Habana proporciona unos 35.000 médicos y expertos. El intercambio comercial supera los 5.000 millones de euros anuales.





