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¿Cómo se hace un médico?
La Facultad de Medicina de la UGR enseña a sus alumnos con simuladores, muñecos y pacientes reales a ser profesionales. Les gustarían tener más prácticas
18.11.07 -

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ENTRE muertos inmersos en formol y entre algunos huesos de esqueletos -o que los simulan-. Así es como se forman los futuros médicos que nos curarán o deberán intentarlo en no muchos años en los hospitales y los centros de salud. A esos muertos se han sumado en los últimos cursos -algunos en este último, incluso- nuevas tecnologías y simuladores -muñecos que funcionan conectados a un ordenador- que les permiten a los estudiantes aproximarse un poco más a la realidad. Durante los seis años de la carrera, estos son de los alumnos que suelen ir a año por curso, aprenden a ser médico de manera teórica y práctica. Dan puntos en bayetas, hacen punciones lumbares a muñecos que simulan ser casi recién nacidos, toman muestras de sangre y otras muchas pruebas. Además, van a centros de salud y hospitales a partir de cuarto a hacer prácticas. Eso sí, con todos los alumnos que hemos hablado para hacer este reportaje a todos les gustaría que hubiera más prácticas.

Isabel María Pérez y Miguel Ortego, alumnos de tercero de Medicina de la Universidad de Granada, están aprendiendo a ser médicos utilizando todo el material que el centro les pone a su disposición. Isabel se pone una y otra vez el fonendo al igual que Miguel para 'escuchar' los sonidos de los simuladores que hay en la sala de Patología general y asegura que con estas prácticas le es mucho más fácil entender muchas de las cosas de los libros. Por eso, estos dos futuros médicos coinciden en demandar más prácticas desde primero. Miguel aprovecha para decir que en otras facultades hacen prácticas en los centros sanitarios desde tercero y «aquí es desde cuarto». Eso sí, los alumnos han estado practicando desde primero con simuladores y material antes de ir a los centros.

Isabel confiesa que la vocación por la Medicina le surgió desde pequeña cuando veía a su abuela enferma. Miguel también fue a temprana edad, pero por otros motivos. Sus padres son médicos y «yo he tenido la Medicina hasta en la sopa». Mientras hacen estas valoraciones en la sala de prácticas, y una de las más tecnológicas, los profesores José de la Higuera, Maribel Parejo y el profesor Gómez continúan sus explicaciones en unas máquinas de última tecnología que permiten a los futuros médicos practicar con electrocardiogramas, radiografías.... y ver en la pantalla situaciones muy parecidas a la realidad o casi reales. También simulan alguna resucitación cardiopulmonar.

La primera vez

Rocío Rodríguez y María Medina, alumnas de sexto, no han utilizado algunos de esos simuladores porque la Facultad los ha comprado después, no obstante, ellas han tenido otras experiencias un poco más excitantes. Ninguna de las dos olvidará su primer día de prácticas en el hospital. Ellas al igual que casi todos los alumnos echan en falta más prácticas en los centros sanitarios.

De la Facultad de Medicina de Granada y del trato recibido por sus profesores María y Rocío lo tienen claro: «La Facultad de Medicina es como un colegio y eso es una de las principales cosas que nos diferencia del resto de centros de la Universidad. Los profesores nos conocen, nos atienden y se hace un seguimiento especial de cada uno. Nos tratan bien. Dentro de los corporativismos saben que vamos a ser sus colegas».

A estas reflexiones estas futuras médicas, ya terminan este año, suman otras tan importantes como «la dureza» de estos estudios y el carácter humano de esta carrera. Por eso, insisten en la importancia de pasar más tiempo en los hospitales, entre otras cosas, para aprender mejor a «comunicarnos con el paciente». En todos estos años, María y Rocío, al igual que muchos de sus compañeros con los que hay competencia, pero también solidaridad, han vivido muchas anécdotas. Alguna de ellas como casi todos los alumnos ha estado relacionada con 'el muerto'. Cuentan que como el olor era muy fuerte le echaron a la mascarilla colonia. El remedio fue peor.

En los hospitales han tenido muchas experiencias, pero desde luego en una en la que coinciden es en el tiempo, en ocasiones horas, que han tenido que pasar buscando al médico con el que iban a hacer las prácticas.

José Eduardo, Esther Álvarez, Virginia Aguilar e Inés Almagro no han pisado aún un hospital porque están en segundo, pero sí han tenido su particular historia con el cadáver de prácticas. Se hacen desde primero estas prácticas. Estos cuatro futuros médicos están encantados. No hubo mareos ni vómitos ni nada de nada cuando tuvieron que ponerse delante de él. Es más, como algunos vienen de Cádiz y otros de Málaga dicen que «en Cádiz los muertos estaban peor que aquí y en Málaga mejor». Estos futuros pediatras, cirujanos... hacen estos comentarios en un laboratorio en el que la profesora Germaine Escámez les enseña a hacer pruebas de sangre, recuento de células, entre otras cosas.

Aprender a coser

No muy lejos, en los bajos de la Facultad de la avenida de Madrid y una de las más deseada de la Universidad granadina, está el laboratorio de Microscopía donde los médicos del mañana aprenden y observan tejidos dañados. En el laboratorio de Cirugía el material es diferente. En esa aula el profesor les explica a los alumnos cuál es el protocolo de sutura y aprenden a dar puntos. Lo hacen en unas bayetas colocadas en una tabla. Explica el profesor Cañizares, que ideó el sistema junto al decano, José María Peinado, que así los alumnos pueden apreciar los relieves. Antes lo hacían en espadatrapos. En este laboratorio también practican con el material quirúrgico.

La Facultad de Medicina está repleta de curiosidades, de experimentos y de prácticas. Durante los seis años de la carrera, es uno de los centros en el que menos fracaso académico acumulan, los alumnos pasan por todos los laboratorios. Otro de los lugares llamativos es la sala donde hacen prácticas de pediatría. En ese aula estaban el día del reportaje los alumnos de quinto, que ya están haciendo prácticas en los hospitales. El profesor Valenzuela les estaba enseñando a un grupo de diez alumnos a hacer una punción lumbar a un bebé. También les explica cómo hacer una reanimación a un niño, cómo deben proceder a la hora de hacer la punción lumbar, por ejemplo, cómo interpretar los resultados o valorar el estado nutricional, entre otras cosas. En el aula tienen diferentes muñecos, más pequeños y más grandes, y también material real con el que después trabajarán en el hospital o centro de salud.

El profesor Javier Cañizares, que también es vicedecano de Ordenación Académica, conoce bien estos laboratorios y el sistema de enseñanza de la Facultad. Aclara como la carrera de Medicina se divide en dos ciclos. Primero, segundo y tercero, que no se hacen prácticas más que en los laboratorios de la Facultad; y el resto que ya se sale fuera. «En el primer ciclo el objetivo es que los alumnos conozcan la morfología, la estructura y la función. En el segundo es cuando se enfrentan con la patología», resume.

En primero los alumnos tienen asignaturas como Bioquímica Médica, Histología, Física Médica; en segundo, Anatomía Humana, Inmunología Médica; en tercero ya una asignatura relacionada con el diagnóstico y una optativa en clínicas privadas. A partir de cuarto se suman asignaturas como Oftalmología, Obstetricia, Radiología, entre otras muchas, así como horas en los centros sanitarios.

Con los nuevos planes Medicina mantendrá los seis años, aunque incluirá algunos cambios.
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