Actualmente la feroz, a veces, competencia obliga a los ofertantes a realizar todo tipo de actividades que hagan llegar el mensaje de bondad a los demandantes. En esta línea las nuevas técnicas de marketing van llegando cada vez más lejos, pues conforman un marco completo y complejo que sobrepasa la propia naturaleza del artículo o el servicio a prestar, pues ya el consumidor no sólo demanda esa bondad sino que exige un conjunto completo de acciones que trascienden del propio material objeto de la compra, como pueden ser la atención recibida, la garantía, la facilidad de uso, la fácil comprensión de las instrucciones del mismo, los servicios anexos, la atención postventa e incluso, modernamente, el prestigio de la marca, el del vendedor o prestador, el precio y las condiciones de venta, la facilidad de cambio y la responsabilidad social de la entidad, alcanzando estas nuevas demandas no sólo a las grandes empresas, como erróneamente puede pensarse, sino también a las medianas, pequeñas y micro empresas, que tan abundantes son.
En esta línea se encuentra el movimiento, bastante generalizado, de organizar lo que se ha llamado la Gestión de la Calidad que consiste, fundamentalmente, en el análisis que toda empresa debería hacer de todos y cada uno de sus procedimientos tanto internos, en cuanto a su organización personal, como externos en cuanto a su presentación y atención al mercado en el que se mueve. Estas técnicas, nacidas hace ya años en Estados Unidos, suponen para la entidad una profunda reflexión sobre sus procedimientos con el fin de iniciar un proceso de mejora continua y de homogeneización de su actividad, que permita un comportamiento igual ante un hecho igual, lo cual se traduce en que el trato final dado al cliente va a contar con unos parámetros similares siempre, lo que, en definitiva, conlleva la confianza y transparencia que éste pretende.
Poniendo un ejemplo que nos ilustre mejor que las palabras, si un cliente pretende ejercer su derecho de reclamar, la empresa reclamada deberá tener un procedimiento que permita atender, de una manera coherente y siempre igual, el tipo de reclamación que este efectúe. Lo mismo debe ocurrir en el proceso de venta, o en cualquiera otro que la empresa lleve a cabo para realizar su actividad, pues en caso contrario se produciría una gran confusión que en definitiva empeoraría las relaciones con sus clientes. El colofón de todo esto, y lo que podríamos llamar la 'prueba del nueve', sería conseguir que una entidad externa, especializada en este trabajo, certificara, con la garantía suficiente, que esta organización existe y que además está realizada de acuerdo con las normas generalmente aceptadas.
A estos efectos se han ido constituyendo, en todo el mundo, entidades de certificación de calidad que garantizan las buenas prácticas de la empresa en esta materia y que conllevan el uso de los ya muy conocidos sellos de calidad que, en definitiva, transmiten al consumidor la existencia de esas buenas prácticas.
Se celebra ahora la XIII Semana Mundial de la Calidad con el objeto de difundir todas estas técnicas entre el conjunto de los empresarios afectados por ellas. El Colegio al que represento se suma a la misma y felicita a sus organizadores, en particular a la Asociación Española para la Calidad, a la que pertenece, junto con las restantes asociaciones similares de todo el mundo existentes desde 1989.
La profesión de Gestor Administrativo viene manteniendo desde hace años un gran interés por este movimiento en torno a la calidad. Hace ya dos constituimos la Fundación Andaluza de los Gestores Administrativos (FAGA), que tiene entre otros objetivos el fomento y desarrollo de la implantación de normas de calidad, tanto para los propios Gestores Administrativos como para el conjunto de las empresas. En esta línea, el Colegio ha obtenido recientemente la certificación de AENOR a sus prácticas y a través del proyecto Gacal, en colaboración estrecha también con el Instituto Andaluz de Tecnología y la Junta de Andalucía, ha iniciado un proceso de certificación de los despachos de Gestorías, no sólo de su ámbito regional sino también a escala nacional, puesto que va a elaborar y publicar una Guía Tipo para la implantación de la calidad en las Gestorías Administrativas, que esperamos sea de la máxima utilidad para todas las de España que deseen poner en valor estas técnicas que tan beneficiosas son para el conjunto de la sociedad.
Creemos firmemente que ésta es la mejor forma de colaborar con la sociedad que confía en nosotros, y en particular con los órganos de la Administración, estatal y autonómica, que desde hace tiempo ya están apostando por la mejora general de las empresas y profesionales a través de las correspondientes normas ISO de calidad.
Los Gestores Administrativos invitamos al tejido empresarial español, y en particular a las micro y pequeñas empresas que constituyen nuestra clientela natural, a que se adapten a las normas de calidad y se hagan certificar por entidades externas para poder competir, en las mejores condiciones, en un mercado tan complejo como el que la sociedad actual requiere.





