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TRIBUNA
La Consejería de Cultura sí apoyó a José Gibert
29.10.07 -

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ESTOY parcialmente en desacuerdo con lo expresado en 'las carocas del domingo' del pasado día 22 por José G. Ladrón de Guevara. Recuerdo que en diciembre de 1982 se me encargó por el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Rafael Román, ocuparme directamente de las tareas inherentes al descubrimiento del 'Hombre de Orce', fragmento del posible occipital de un niño que se convertía en el primer europeo, encontrado por el profesor Gibert en las excavaciones de Venta Micena. Desde el primer momento, como es lógico, habida cuenta de la magnitud del hallazgo y de su importantísima repercusión mediática, intentamos asesorarnos científicamente, y con la celeridad pertinente, nos desplazamos a Marsella para mostrarlo a los expertos en fósiles más reputados y por supuesto también al prestigioso Instituto de Paleontología de Sabadell. Las múltiples respuestas de la posible autenticidad del hallazgo nos parecieron sensatas y ello nos obligaba, lógicamente, apoyar la labor científica que José Gibert venía desarrollando en Orce. Desde la Dirección General de Promoción Cultural comenzamos a facilitar las excavaciones y me correspondió a mí, precisamente, convencer durante tres días al dueño de los terrenos de Venta Micena Tomás Serrano, que no estaba en principio por la labor, negociar y firmar un contrato de cesión de los terrenos en régimen de alquiler, que posibilitaría continuar las excavaciones del yacimiento de Venta Micena por el equipo del profesor Gibert.

La Consejería de Cultura, entonces, consideró con absoluta seriedad y convencimiento que nuestra obligación era, y así lo hicimos, la de apoyar las excavaciones del equipo de José Gibert llevadas a cabo en condiciones infrahumanas. Recuerdo que la riqueza y variedad de los fósiles encontrados, así como los estudios geológicos practicados sobre el terreno, ya presagiaban encontrar industria lítica, como afortunadamente sucedió poco después. En ese momento tomamos la lógica decisión de crear un museo en Orce. Puedo afirmar que las expectativas socioeconómicas para un pueblo eternamente marginado y con muy pocos recursos agrícolas, el descubrimiento de homínido abría puertas a un futuro mejor para la comarca. Los políticos locales de turno y el pueblo de Orce nos facilitaron la labor y así nació en la Torre de la Alcazaba del Castillo de Orce el primer museo de Prehistoria y Paleontología, para albergar y exhibir digna y modestamente los fósiles hallados y el famoso trozo de cráneo del 'Hombre de Orce', colocado en una vitrina especial contra robo y balas; museo que años después sería trasladado al Palacio de los Segura, con el nombre de Josep Gibert.

Es preciso significar, y de ello me enorgullezco, que en la etapa preautonómica trabajábamos con presupuestos ridículos, y creímos tanto en el proyecto del profesor Gibert que se hizo un esfuerzo significativo, empleando más del 10% asignado a la Dirección General que yo ocupaba para apoyar el trascendental evento y facilitar las excavaciones en Orce.

Lo que sucedió después es desgraciadamente harina de otro costal entre los nauseabundos celos y la insana envidia de ciertos departamentos de la Universidad de Granada, el nacimiento de auténticos fariseos oportunistas cercanos al profesor Gibert y la mediocridad de los políticos de turno que apoyaban a esta gente, promovieron una canallesca campaña de desprestigio, acoso y derribo, desprovista de todo valor científico y humano contra José Gibert, al que le hicieron la vida imposible y estoy seguro, conociendo muy bien el temperamento del paleontólogo catalán, que tanto injusto latigazo pudiera haber repercutido en el hecho de que este excepcional ser humano y científico nos haya dejado tan pronto y haya muerto como decía su hija «lleno de tristeza y de rabia: de tristeza porque año tras año, se le denegaban injustamente los permisos para excavar los yacimientos que él descubrió en el año 78. Ha muerto lleno de rabia esperando un juicio para poder defenderse y quedar impune de un multa impuesta por trabajar por la ciencia y para la ciencia»

¿Dónde están los miserables protagonistas que no han sabido ni querido valorar y apoyar los inconmensurables descubrimientos paleontológicos de Orce desde hace treinta años protagonizados casi en su totalidad por el equipo del profesor Gibert? La macabra maniobra que cuestionaba el origen del resto craneal era el principio de una campaña denigrante y premeditada contra el científico catalán; una persona que para evitar nocivas y tendenciosas polémicas jamás se opuso a la apertura de nuevas líneas de investigación que confirmaran la autenticidad del Hombre de Orce. Atapuerca 'SÍ' ha sabido espléndidamente sacarle partido a sus hallazgos y nosotros, como siempre, entre el desagradecimiento de unos y la desidia interesada de otros, nos encontramos una vez más donde nos merecemos

Todos los numerosos artículos que he leído en los medios desde su triste muerte rinden honores más que merecidos a la encomiable labor científica llevada a cabo durante casi treinta años por el profesor Gibert y su equipo. ¿Por qué se esconden los maltratadores? Mucho me temo que se confirme lo que dijo el periodista Antonio Cambril: «Ahora un descubrimiento hecho en Tarragona viene a confirmar su teoría y el mundo científico ha empezado a rendirle honores menos aquí. No se equivocaba: el burro antecesor no trotaba por Orce, habita entre nosotros, rebuzna en algunos despachos oficiales».

Esta triste historia forma desafortunadamente parte de la Iliberia de ficción que el genial Francisco Izquierdo nos descubre magistralmente en su 'Granada Fingida'. El dibujo que publicó y me regaló en 1982 cuando los políticos de turno de la Junta de Andalucía 'SÍ' apoyamos las excavaciones en Orce sin tener los medios económicos y humanos de que hoy se disponen, ilustra este modesto homenaje a un hombre bueno y un científico merecedor de mejor suerte. Desde aquí me permito lanzar una campaña de apoyo a Luis Gibert y al resto del equipo de su padre para que la autoridad competente permita de una vez para siempre, poder continuar con la inestimable labor realizada desde 1976 por nuestro querido amigo recientemente fallecido y exigir que se aplique ya la tan cacareada y justa Ley de la Memoria Histórica 'Reciente' mediante una campaña de apoyo a la memoria del profesor Gibert para que la injusta multa de 60.100 euros pendiente la paguen los que arbitraria e inmerecidamente, a pesar de los pesares se la impusieron; volver a darle vida cuanto antes a los yacimientos de Orce y finalmente, que se rinda justicia y se incinere la ingratitud para que el Museo de Prehistoria y Paleontología de Orce vuelva a denominarse JOSEP GIBERT.
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