Los 202 escaños que le abrieron las puertas del Palacio de la Moncloa se antojan como algo añorado e inalcanzable para el PSOE o para el PP en el momento de cumplirse el 25 aniversario de un triunfo que muchos historiadores han considerado como el verdadero final del franquismo.
Por méritos propios o por deméritos ajeno, Felipe González culminó ese día un camino que inició ocho años atrás cuando se aupó a la secretaría general del PSOE.
En la celebración del 25 aniversario de la primera victoria de González, Rodríguez Zapatero y Rajoy mirarán de reojo a los datos de aquel 28 de octubre y podrán soñar con un resultado como el de aquel momento. Pero serán conscientes de que eso, hoy por hoy, es casi un imposible.





