
El programa de acompañamiento ayuda a enfermos medulares, ancianos, jóvenes lesionados de larga duración, tetrapléjicos, grandes quemados, sida y enfermos cardiovasculares, principalmente. Estos voluntarios se forman con el personal hospitalario y colaboran con el número de horas que cada cual puede aportar. Entre las muchas actividades, se organizan trabajos de ocio fuera del centro, se ayuda con la terapia en el hospital de día, apoyo en las comidas, etc. La labor de los voluntarios es muy importante al estar cubriendo un hueco que el personal sanitario no puede realizar.
Son multitud los enfermos que se benefician de la labor de los cooperantes puesto que, después de tanto tiempo enfermos encuentran una vía de escape y un desahogo, tanto para ellos como para sus propias familias.
Según ha explicado Ana Isabel Herrera, presidenta de la fundación AFADA, los hospitalizados reconocen profundamente la labor que estos trabajadores realizan, muchos de ellos han admitido «la falta de calor humano». «Incluso muchas familias se liberan, al saber que si se marchan su enfermo se queda bajo el cuidado de alguien», apunta Herrero.
Los voluntarios realizan una labor de apoyo moral y psicológico, el paciente termina relacionandose afectivamente con el colaborador. Ana Isabel asegura que los que están trabajando actualmente se sienten bien y lo más importante, se sienten útiles, ven como están ayudando a otros. «Con una simple sonrisa ya te vas a casa satisfecho», apunta Herrero. Para colaborar con la asociación sólo hay que ponerse en contacto con los teléfonos: 958 271 477 ó 669 831 972 también puedes contactar en su página web: www.afada.es o en la oficina situada en calle Nécora, nº 6, 2A.





