
Algunos ancianos de Órgiva recuerdan que hace décadas «cuando residía en el palacio de los Condes de Sástago, doña María Carrillo, sucedían cosas raras y muy extrañas. Muchas veces -afirman- se oía la música misteriosa del piano que había en una de las estancias, sin que hubiera allí nadie pulsando las teclas. Aquel piano tocaba solo y, claro, muchos pensábamos que lo tocaba un fantasma o un espíritu de esos que por cualquier motivo no se apartan de su antigua hacienda después de morir. Asimismo, de vez en cuando se podía escuchar dentro del mismo lugar el toque de varias campanillas, aunque la estancia carecía de ellas».
Algunos lugareños sostienen que antiguamente, «cuando en algún lugar de la Alpujarra aparecían en algunas paredes 'rostros' y cosas raras, o en los caminos se tropezaba alguien con una misteriosa gallina de plumaje negro o con un perro negro que no ladraba y que se quedaba inmóvil mirando fijamente al caminante, posiblemente elegido por espíritus bondadosos y benignos, en esos lugares había enterrados tesoros, recipientes de barro y pellejos con pepitas de oro, mayormente. Y fueron muchos los que se pusieron ricos de la noche a la mañana tras excavar en la tierra justamente donde sucedían las apariciones y casos extraño».
Tesoros
Se sabe que hace muchos años aparecieron tesoros en el barrio Hondillo de Lanjarón, en el término de Busquístar, en Pórtugos, Pitres, la Contraviesa o Bubión. Algunos alpujarreños creen que «eso de las 'caras', que se van formando y apareciendo en el nuevo Ayuntamiento de Órgiva, es para advertir a la población que hay uno o varios tesoros sepultados en la tierra y que mientras se encuentren ocultos sucederán de vez en cuando cosas inexplicables para advertir de lo que hay allí enterrado. Y quien sabe -afirman- si el tesoro quizás esté junto a un pasadizo subterráneo que nosotros conocimos y que comunicaba con el exterior, a más de cien metros de distancia del palacio de los Condes de Sástago».





