Los cuerpos policiales tienen que entrar en una dinámica de reducción de armamento anti disturbios que pueda considerarse letal. Para ellos existen en el merado diferentes tipos de armas que servirán para eliminar las clásicas escopetas lanza pelotas de goma, y también las que tiran granadas de gases lacrimógenos, que pueden ser tóxicos y muy peligrosos. Se pretende que sean elementos que sirvan para anular la acción de los violentos pero sin causar daños más allá de la mera inmovilización temporal. El polvo de pimienta se ha convertido en la estrella para los grupos policiales especializados en antidisturbios. Al expandirse provoca tremendos picores en ojos y piel y evita que sus víctimas continúen en una actitud agresiva, todo ello sin dejar secuelas.
El Ayuntamiento ha comprado siete unidades lanzaderas, cuatrocientos proyectiles de pimienta para intervención directa y otros tantos para entrenamiento, además de un depósito de gas para cargar esas lanzaderas, ya que esos fusiles funcionan con gas.
Una vez que se compruebe la efectividad del sistema podrían encargarse pistolas lanzaderas, similares a las que se utilizan en los llamados 'juegos de guerra' donde los participantes disparan bolas de pintura.
Banderas y fajines
Por otra parte, la Junta Local de Gobierno aprobaba ayer la compra de una nueva bandera española para la rotonda del bulevar de Constitución. El gran paño que forma la enseña nacional, de diez por diez metros, no ha resistido demasiado tiempo las inclemencias del tiempo, y eso que se dijo que era de una tela especialmente preparada para aguantar meses y meses ondeando en su mástil. El Ayuntamiento aprobó la compra de la bandera que cuesta 1.069 euros. El portavoz del equipo municipal de Gobierno, Juan Antonio Mérida, indicaba ayer que además se ha dado orden de reponer las cinco banderas que han desaparecido de los mástiles ubicados en el bulevar de Europa.
La compra no ha caído demasiado bien en los grupos de oposición municipal. El PSOE, en declaraciones de su líder, Javier Torres Vela, cree que el alcalde debería tener el mismo celo en reponer otros elementos de la ciudad de los que parece que nadie se acuerda. Señala que no hace una crítica por tratarse de la bandera, que considera el símbolo de la unidad del estado, sino porque hay otras cosas también necesarias.
La Junta Local de Gobierno tuvo ayer una sesión especialmente dedicada al protocolo, ya que se aprobó la compra de fajines, medallas, cordones y bastones para los concejales, además de emblemas de solapa y estuches de taracea para las medallas de los ediles, y lógicamente el bastón de mando del alcalde. No es que no existan, sino que hay que reponerlos para cuando lleguen las nuevas elecciones y nuevos concejales. Todo ello no es barato, tiene un coste aproximado de 20.000 euros.
La reunión de ayer también aprobó la lista definitiva del Impuesto de Actividades Económicas, que sólo pagan aquellas empresas y profesionales que facturan más de un millón de euros anuales. La lista queda definitivamente en 2.455 recibos por los que el Ayuntamiento recaudará un total de 3,4 millones de euros. En esta lista no se incluye el llamado recargo provincial que depende de la Diputación.
Además se ha adjudicado la gestión de la Unidad de Respiro Familiar para enfermos de Alzheimer, situado en el viejo hospital 18 de julio, ya remodelado, a la asociación Aldamir.
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