Según el historiador y escritor orgiveño, Juan González Blasco, la ermita fue construida por José Rodríguez y su mujer María López. A la inauguración, celebrada el 12 de octubre de 1909, asistieron más de 3.000 personas. Se sabe que mucho antes de que se construyera la ermita, hubo en esta zona, junto a la carretera Lanjarón-Órgiva, un antiquísimo cuadro colocado en una especie de urna de mampostería, casi derruido por las inclemencias atmosféricas, de la que pendía un farolillo que a duras penas reflectaba su escasa luz en el cepo petitorio del cuadro Nuestra Señora del Pilar.
«Se dice que la estampa de aquel cuadro era muy milagrosa y misteriosa -manifiesta González Blasco-, pues apareció hace siglos en el sitio antes descrito sin saber cómo. La tradición dice que a la mañana siguiente de su aparición fue trasladada a la iglesia de Lanjarón y de allí desapareció para aparecer de nuevo en 'La Mojonera'».
La promesa
La construcción de la ermita se debe al por entonces dueño de la venta de 'Picardías', José Rodríguez que, habiendo caído enferma su esposa, María López, ofreció levantar una ermita a pocos metros de su venta, si ésta recobraba la salud. Y como el milagro se produjo, José cumplió su promesa.
La ermita fue bendecida por el arzobispo de Granada, José Meseguer, cuando éste se dirigía a Órgiva y fue invitado por José el ventero. El venerable prelado también dio autorización al cura de Órgiva, Francisco Pérez, para celebrar el santo sacrificio y concedió 100 días de indulgencia para los que allí recen un Ave María.





