
A Brines lo sacó de la cama el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, quien le dio la noticia del galardón. Hacía años que no se pegaba el 'madrugón' de despertarse a las once de la mañana. El autor valenciano es un ave nocturna a quien le encanta levantarse en torno al mediodía. Vive en una finca junto al mar en la localidad valenciana de Elca, un lugar que le inspira esa poesía mediterránea y de especial sensualidad, que le caracteriza. El poeta y académico es uno de esos grandes conversadores, que jamás se detiene en temas vacíos y de escasa importancia, y gusta más de lo trascendente. Luchador antifranquista, pasó un largo periodo de tiempo en Gran Bretaña y es uno de esos poetas más de la exquisitez que del realismo.
Francisco Brines es un autor conocido en Granada, ciudad en la que ha participado en lecturas y festivales de poesía. Precisamente, la institución que propuso al valenciano para el premio lorquiano fue el Festival de Poesía de Granada. Además, participó en diferentes actos de la Huerta de San Vicente, el hoy museo y que fuera residencia veraniega de la familia García Lorca
-¿Cómo valora el Premio Lorca?
-Es una enorme satisfacción y agradezco a todos los que han pensado que yo era un poeta digno para este premio a la trayectoria de toda una obra poética. Sabía que era candidato, pero no me lo esperaba en absoluto; esto es algo que nunca se piensa, en todo caso se desea.
-¿Cómo lleva ser uno de los poetas de referencia de las generaciones actuales?
-Es una satisfacción para mí si es que es verdad, porque tengo que dudar al no saberlo con certeza. A mí me han influido poetas anteriores y sobre todo de la Generación del 27, al igual que a ellos les influyeron autores como Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Lo mismo les ocurrirá a los poetas actuales como Carlos Marzal y Luis García Montero, entre otros, con sus posteriores y así sucesivamente. Cada poeta es un eslabón en una cadena que es la misma poesía.
-¿Por qué eligió esa línea poética de Luis Cernuda, meditativa y reflexiva, que ha destacado el jurado del Premio García Lorca?
-Es una línea que Luis Cernuda la recoge de poetas anteriores, de los clásicos, y nos ha dejado su impronta. Hay tendencias determinadas en la poesía y cada uno elige la que le es más próxima a su línea. Yo he rebuscado a una serie de poetas con una línea que conectaba conmigo, como Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, Lope, Quevedo...
-¿Ha influido en su poesía la obra de García Lorca?
-La influencia de Lorca no es directa porque tiene una visión demasiado personal de la poesía. Es un poeta genial, pero es muy peligroso por las influencias que son muy visibles, que convierten a sus seguidores en 'Lorcas B'. Hay poetas que son maestros, que conforman una poesía, como Juan Ramón Jiménez y Machado, que no llevan látigo, que influyen, pero los poetas no corren el peligro de convertirse en clónicos porque se adaptan a las obras de los otros. A Lorca se le nota mucho en las canciones y en las coplas y creo que tiene más influencia en una lengua extranjera que en la castellana, porque no se le nota la forma lorquiana. Es un gran poeta que toca el fondo y se eleva a las alturas, que es puro individualismo. Es un poeta de los sentidos, en cuanto al contacto con el mundo externo y absolutamente misterioso para llegar al interior oscuro de la persona.
-¿Qué opina sobre la propuesta de desenterrar el cuerpo de García Lorca?
-Quien debe pronunciar una opinión al respecto es la familia de García Lorca. Lorca sabemos dónde está, en sus libros, en el mundo cotidiano de los españoles. Cuando muere un poeta lo que queda es su voz, la palabra viva, porque el cuerpo es materia y desaparece.
-¿Qué opina de esa idea de que los poetas están alejados de la realidad, que la poesía no es el lenguaje contemporáneo y que pertenece a una élite?
-El que crea que el poeta está separado del mundo es que no ha leído poesía. El poeta está inmerso en la realidad y está descifrando el misterio, lo oculto de la realidad, y está implicado en la realidad porque llega a trascenderla. La poesía ayuda al hombre a decirle que existe el mundo exterior y para explicarle los sentimientos. La poesía ayuda a vivir mejor en lo espiritual. El dinero debería servir para tener una mayor sensibilidad y gozar con los sentimientos, pero eso sólo lo produce la poesía. Además, el lector se contagia de los versos de un autor aunque no tenga la misma ideología, porque hay una moral de la poesía, que es la tolerancia.
-¿Se valora la poesía en la actualidad?
-No todo lo que se debiera. La gente parece que vive mejor en un bienestar material y se conforma con eso que es lo menos importante, porque buscan la comodidad sin interesarle para nada lo espiritual. Es como esa gente que compra un cuadro porque vale mucho dinero y quien prefiere cualquier obra de arte simplemente porque le emociona.
-¿Qué mueve su creación poética, qué le lleva a escribir, qué persigue?
-Lo que me mueve es descubrir algo nuevo, algo que está en mí y que no he llegado a conocer hasta que no lo he visto expresado. El primer emocionado con su poesía es el mismo poeta. La poesía nunca es literal, nunca tiene una lectura única, y lo que da son muchas visiones desconocidas. La intuición la utilizo como el explorador de las palabras, y la razón es como la colonización final.
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