Ocurrió en Sevilla. Después de un partido, Aranda salió a tomar una copa con Raúl Bravo, jugador entonces del Real Madrid y con el que había coincido en su etapa como 'canterano' madridista. Una grúa municipal se proponía retirar el automóvil por estar mal aparcado. Bravo lo advirtió e intentó evitarlo. Ambos acabaron en el juzgado, Aranda como testigo, y su amigo, como encausado por haber insultado a unos agentes de las policía local. Raúl Bravo fue multado con 500 euros por aquel incidente, sucedido hace poco más de un año.





