La pasarela parisina, en arcoíris

Diseño de Manish Arora. /Pascal Rossignol (Reuters)
Diseño de Manish Arora. / Pascal Rossignol (Reuters)

Paco Rabanne apuesta una vez más por el calzado, con originales sandalias cubiertas

COLPISA / AFP

Del negro brillante de Ann Demeulemeester a los tonos radiantes de Manish Arora, pasando por el plateado de Paco Rabanne, la pasarela parisina centelleó este jueves con todos los colores.

La firma belga Ann Demeulemeester se mantuvo fiel al predominio del negro contrastado en contados casos con el blanco, pero rompió con el estilo romántico de su colección anterior: la mujer del próximo otoño-invierno viste rockera, con botas altas de cuero negro y cordones, guantes que cubren los brazos por encima del codo y cinturones abiertos. Las chaquetas se llevan cruzadas, combinadas con pantalones que se pierden dentro de las botas y por debajo de faldas de volantes cortas, superpuestas. Para las menos sensibles al frío, un top transparente se conjunta con una falda larga.

El diseñador indio Manish Arora, que lleva 11 años desfilando en la Semana de la Moda parisina, ofreció un festival de colores, estampados y bordados de fantasía.

Con recogidos despuntando sobre la cabeza como tulipanes, las modelos exhibieron una colección con aires nipones y un especial hincapié en los cinturones, los bolsos y las bufandas. Estas últimas, gruesas y acolchadas, se anudan de forma que las puntas trazan una diagonal rígida, cuyo extremo superior viene a acariciar una mejilla.

El director artístico de Paco Rabanne, Julien Dossena, reinterpretó la emblemática cota de malla concebida por el fundador español de la firma en los años 1960. Confeccionadas a partir de piezas de plexiglás y metal hilvanadas con remaches, estas prendas, que tintinean al paso de las modelos, se llevan por encima de clásicos, como una camiseta de tirantes, un vestido ajustado de rayas o se posan directamente sobre la piel.

Paco Rabanne apuesta una vez más por el calzado, con originales sandalias cubiertas con un conjunto de piezas de plástico, que en ocasiones hasta sobresalen del empeine hasta tocar el suelo.

Natacha Ramsay-Levi presentó su segunda colección para Chloé, con vestidos que se llevan con botines altos con cordones y medias opacas. Las camisas con estampados gráficos de los años 1970 se llevan abiertas y el escote lo recorren largos collares dorados. En esta colección que combina sensualidad con comodidad, la inspiración ecuestre se hace evidente con caballos como pequeños motivos de chaquetas, pantalones y bolsos. El lejano oriente no queda muy lejos, con camisas con bordados folclóricos como los de los vaqueros.

En tonos grises, blancos y marrones, Rick Owens volvió a apostar por los volúmenes dejando las piernas al descubierto. Jugando con las proporciones, el diseñador integró grandes bolsos rectangulares a abrigos de color uniforme. Sobrios abrigos grises de hombros y grandes bolsillos blancos conforman su apuesta más elegante, combinados con mini-shorts y zapatillas deportivas.

El belga Glenn Martens, partidario del 'oversize', las superposiciones y las reminiscencias de los años 1990, dio cabida al denim, bruto o desteñido, declinado en chaqueta o pantalón. Las prendas presentan pliegues voluminosos, combinadas con las botas Ugg, ya observadas en la colección masculina de la marca presentada en enero.

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