Henry, discriminado por ser hombre

Fotografía de archivo del príncipe Enrique de Dinamarca./EFE
Fotografía de archivo del príncipe Enrique de Dinamarca. / EFE

El marido de la reina Margarita de Dinamarca luchó desde 1972 por tener los mismos derechos que las mujeres de la corte

COLPISA

Hasta hace nada las monarquías europeas discriminaban a la mujer. La corona siempre pasaba al primer hijo varón, daba igual que tuviera hermanas mayores. Pero también discriminaban, y discriminan, al hombre. Porque la mujer de un rey es la reina consorte, mientras que el marido de una reina es, con suerte, príncipe consorte. Y en esta lucha, en la de la igualdad, se enzarzó Henry de Dinamarca desde que su esposa, Margarita, accedió al trono en 1972. Él quería ser rey, quería estar a la altura de su mujer. Y en no pocas ocasiones alzó la voz. Poco importó. Murió este miércoles como príncipe, ni siquiera como príncipe consorte, rango al que renunció al ver que su deseo no iba a cumplirse.

"Querida nuera, tú tienes un matrimonio normal donde tu marido y tú sois iguales. Él es príncipe y tú eres princesa. A mí no me pasa así. No hay nada que impida que yo pueda estar al mismo nivel que mi mujer, pero no lo estoy", soltó Henrik de Monpezat hace más de un lustro en una entrevista a un medio francés junto a su nuera Marie, segunda esposa del príncipe Joaquín, también gala como él.

Se sentía discriminado. Y eso iba a más con los años. Se casó en 1967 con la heredera al trono. Ahí sí, él tomó el título consorte de su mujer, el de príncipe. Pero cuando ella fue proclamada reina, él siguió igual. Bueno, no. Desde aquí día iba un paso por detrás. Pasaron los años y, con la mayoría de edad del príncipe Federico, heredero al trono, su estatus cambió. Su hijo comenzó a tener agenda propia y desplazó a su padre otro peldaño más abajo. Él volvió a lamentarse, a quejarse, a rebelarse.

Más información:

En aquella misma entrevista a la revista 'Point de Vue', que marcó un antes y un después en su papel institucional, clamó que "yo soy el número dos y no el tres. Y lo seguiré diciendo hasta que me muera. Mi mujer es la reina, pero yo soy el segundo en rango". No contento con agitar las aguas de la monarquía danesa, metió a más actores en danza, a nada menos que al príncipe Felipe. "El duque de Edimburgo (marido de la reina Isabel) comparte conmigo la misma postura y esto es una discriminación al revés", aseguró Henry.

Esa discriminación de la que habla se repite en todas las monarquías europeas. En los últimos años, tres varones accedieron al trono: Guillermo Alejandro de Holanda, Felipe de Bélgica y Felipe de España. Y en los tres casos, sus consortes se convirtieron en reinas. No ocurrirá lo mismo cuando Victoria de Suecia se coloque la corona; ella reinará junto a un príncipe. Su marido, Daniel, jamás será rey. Es la primera princesa de cuna en primera línea de sucesión al trono. Les siguen un buen número de ellas. Como Leonor, que se convertirá en reina de España sin un rey a su lado, como está estipulado en la Constitución: "Al consorte de la Reina de España, mientras lo sea o permanezca viudo, corresponderá la dignidad de Príncipe. Recibirá el tratamiento de Alteza Real y los honores correspondientes a su Dignidad que se establezcan en el ordenamiento jurídico". Y eso mismo ocurre en Bélgica, Noruega y Holanda, donde también una mujer está llamada a convertirse en reina.

Fotos

Vídeos