«La gente paga por la información de calidad»

James Harding, ayer en Madrid, donde impartió una conferencia en la que habló de la BBC, de periodismo y de la actualidad. /VIRGINIA CARRASCO
James Harding, ayer en Madrid, donde impartió una conferencia en la que habló de la BBC, de periodismo y de la actualidad. / VIRGINIA CARRASCO

James Harding, que dirigió la BBC, dice que el periodismo vive un gran momento

ÁLVARO SOTO

En 2007, con 38 años, James Harding se convirtió en el director más joven de la historia del 'Times' de Londres. Cinco años más tarde, fue elegido para dirigir la redacción de la BBC, con 8.000 personas a su cargo trabajando en 40 idiomas, otra dimensión incluso para alguien acostumbrado a liderar equipos periodísticos. «En el 'Times', si querías decir algo a todo el mundo, te subías a una mesa y ya está. En la BBC eso no funcionaba», explica Harding, que dejó la cadena pública británica el pasado 31 de diciembre para lanzar un nuevo proyecto del que no da detalles. El periodista londinense estuvo ayer en Madrid para participar en el VI Foro Conversaciones Con, de la Universidad de Navarra.

Los cinco años de Harding al frente de la BBC han coincidido con acontecimientos históricos en Reino Unido, en todo el mundo y también dentro de la propia corporación pública británica. Cuando llegó a la dirección de la BBC, Harding detectó la brecha salarial entre hombres y mujeres y quiso poner los medios para erradicarla. «Fuimos los primeros que nos comprometimos a recortar esta diferencia», contó ayer. Y entonces, ¿por qué la delegada en China, Carrie Gracie, dimitió para denunciar la discriminación? «Era una cuestión de ritmos. Ella quería que las cosas fueran muy rápidas y nosotros creíamos que los salarios no solo tienen que ser iguales, sino también justos, teniendo en cuenta otros factores, como la antigüedad», recuerda el periodista, que incide en la importancia de acabar con esa brecha: «Tenemos que incorporar a las redacciones y a los cargos directivos la diversidad racial, la diversidad de orígenes sociales, la diversidad funcional...».

La cobertura que los medios anglosajones, incluida la BBC, han dado al desafío secesionista de Cataluña ha sido un foco de críticas por su cercanía al punto de vista de los separatistas. Harding, que bromea declarándose «experto en referéndum y elecciones» tras

haber tenido dos de cada en su país en apenas tres años, reconoce que el posible sesgo a las informaciones sobre Cataluña ha sido objeto de debate en la cadena pública. «Los británicos han asimilado el conflicto catalán con el referéndum escocés, que se celebró con el respaldo del Ejecutivo de Londres y los medios hemos tenido que explicar que en España, no había acuerdo entre el Gobierno central y el de Cataluña, pero el lenguaje y las emociones asimilaban ambos referéndum», dice. También llamó la atención en Reino Unido el discurso del rey Felipe VI el 3 de octubre. «Quedó claro que la Constitución no es un adorno, pero la gente se preguntaba por qué no se puede debatir si miles de personas están en la calle», continúa Harding, que no se pronuncia sobre si hubiera emitido en la BBC los mensajes de Puigdemont captados por un cámara de televisión. «Han chocado dos derechos, el del interés general y el de la violación de la privacidad, y ha prevalecido el del interés general», señala.

Harding se muestra «muy optimista» sobre el presente y el futuro del periodismo y rechaza la nostalgia sobre el viejo oficio que rezuman películas como la recién estrenada 'The Post'. «Estamos en un gran momento. La gente tiene cada vez más interés por las noticias y está dispuesta a pagar por la información de calidad. Hemos visto que la sociedad reacciona a las noticias de los medios tradicionales. El periodismo de calidad necesita tiempo, pero es el camino».

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