Dos encapuchados apalean al capo del narcotráfico gallego y su hijo en su chalé

Dos encapuchados apalean al capo del narcotráfico gallego y su hijo en su chalé

Hace solo una semana que el narco se presentó ante los espectadores de Antena 3 en el especial post-serie «como un jubilado más»

IRMA CUESTA

A Manuel Charlín todavía le duele el cuerpo y siente un pinchazo agudo cada vez que los pulmones se le llenan de aire. A estas horas, el patriarca de uno de los clanes más famosos del narcotráfico gallego trata de recuperarse de los golpes que ayer, poco después de despuntar el día, le propinaron a él y a su hijo Melchor un par de matones.

Habían dado las nueve cuando dos hombres encapuchados, armados con una recortada y con acento sudamericano, entraron en la casa del líder del que fuera el mayor clan del narco de Galicia, en Vilanova de Arousa, y se liaron a palos con ambos. Primero con el 'jefe', que ya ha celebrado su 86 cumpleaños después de pasar veinte de ellos en la cárcel, y después con su hijo, de 57, que pudo zafarse de los agresores, salir a la calle y pedir auxilio tras enfrentarse a los intrusos.

El incidente, que finalizó con los dos Charlines en el hospital de O Salnés con politraumatismos y contusiones, costillas rotas y cortes en la cara, se produce cinco años después de que unos desconocidos lanzaran un artefacto incendiario contra la casa de Teresa, otra de las hijas del patriarca. Igual que entonces, lo ocurrido este miércoles se interpreta como una suerte de aviso a navegantes a una de las familias gallegas a quien 'Fariña', la serie de Antena 3 basada en el libro del periodista Nacho Carretero, acaba de volver a colocar en el punto de mira.

La historia comenzó con una llamada a la Policía que alertaba de lo que parecía un intento de robo en casa de Manuel Charlín. Cuando los agentes llegaron al chalé que aún conserva el capo en su pueblo, se encontraron con que padre e hijo habían resultado heridos, mientras la pareja del patriarca, testigo presencial de los hechos, había logrado huir por la ventana. Según contaron, los 'visitantes' buscaban un dinero que no encontraron.

Los Charlines fueron trasladados en ambulancia al hospital más cercano y allí fueron atendidos de sus heridas. A Manuel le habían dado con fuerza en la cabeza, golpeado en varias partes del cuerpo y fracturado algunas costillas, pero la cosa no pudo ser muy grave cuando pocas horas después los médicos le habían mandado para casa. Algo más serio resultó lo de su hijo. Melchor, apodado 'El Crápula', tuvo que esperar unas horas más para regresar a la mansión porque una brecha en la cabeza requería observación.

Mientras la Guardia Civil toma el mando de la investigación y busca a los agresores, huidos en un monovolumen negro, es fácil imaginar a Los Charlines en casa sentados ante el televisor enganchados a 'Conexión Fariña'. Al fin y al cabo, hace solo una semana que el narco se presentó ante los espectadores de Antena 3 en el especial post-serie «como un jubilado más», enfadado porque la producción de Bambú le describe como un padre violento. «Dicen que yo había forrado a hostias a mis hijos, que les pegaba, y eso es una mentira como una casa», aseguró quien pasó de vender pescado a convertirse en millonario por obra y gracia de la cocaína y el hachís. En esa misma entrevista admite entre risas que a una persona le dieron «hostias hasta en el carné de identidad y lo metieron en una cámara de congelación».

El 'Viejo' le encontró el gusto al narcotráfico desde muy joven. Al principio se trataba de trapichear con cosas que en plena dictadura franquista no abundaban; luego de sacarle partido al estraperlo de cobre y la penicilina, y más tarde al tabaco. Después, a todo lo demás. Pendiente de la subasta de buena parte de sus bienes (pazo incluido) y de un juicio por un supuesto abuso de menores, el 'Padrino' gallego amasó una fortuna difícil de cuantificar.

En Arousa dicen que hay dos tipos de clanes: los colombianos y los sicilianos. A los primeros les unen los intereses puramente mercantiles, los segundos sólo atienden al sagrado principio de la familia. Nadie como Los Charlines para representar a estos últimos, incluso ahora que les resulta complicado recordar aquellos tiempos en los que nadaban en dinero, mariscadas y ostentación. Especialmente cuando alguien les recuerda quiénes son.

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