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Comunión familiar para Sofía

Comunión familiar para Sofía
  • La infanta propicia el reencuentro de cuatro generaciones. La hija menor de los Reyes de España recibe el sacramento junto a sus compañeros de clase

Poco antes de las doce de la mañana llegaba a la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en Aravaca (Madrid), la infanta Sofía para recibir la primera comunión. Lo hacía ataviada con el uniforme escolar, compuesto de falda gris, camisa blanca, corbata y chaqueta azul marino con el escudo del colegio bordado en el bolsillo izquierdo. Acompañada de sus padres, don Felipe y doña Letizia, la pequeña, de diez años, se mostró sonriente ante las cámaras y especialmente cariñosa con su hermana Leonor. La ceremonia fue la excusa perfecta para que se volviera a reunir al completo toda la familia. Aparte de los padres de la pequeña, acudieron sus abuelos paternos, los Reyes Juan Carlos y Sofía; su padrino Konstantin de Bulgaria; sus abuelos maternos, Paloma Rocasolano y Jesús Ortiz, y su bisabuela, Menchu Álvarez Del Valle. Ana Togores, la mujer de Jesús Ortiz, también estuvo presente, pero prefirió no posar ante los fotógrafos.

Sofía no ocultó que se encontraba algo nerviosa a su llegada a la iglesia. Al igual que su hermana Leonor hace dos años, la infanta iba vestida sin ostentación, con el uniforme escolar, como todos sus compañeros del colegio Nuestra Señora de los Rosales. Por deseo expreso de la dirección del centro educativo, el acto se atuvo a unas reglas muy sencillas, similares por lo demás a las que rigieron la comunión en 2015 de la Princesa de Asturias, que fue el primer miembro de la familia real que recibió el sacramento fuera del Palacio Real o de la Zarzuela. Antes de la entrada al templo, mientras dejaban que les hicieran fotos, la prensa pudo comprobar la cordialidad que se profesan don Juan Carlos y doña Letizia, un detalle que no pasó inadvertido a los cronistas que siguen los actos de la monarquía. Mientras se colocaban para el retrato de familia, Paloma Rocasolano bromeó con su nieta acerca de su alta estatura.

Doña Letizia escogió un vestido de Felipe Varela, de color aguamarina, a tono con la corbata de su marido, quien se inclinó por un terno gris. De su lado, la princesa Leonor llevaba un vestido celeste de falda tableada. Con muchas sonrisas y alguna chanza, los integrantes de la familia real ofrecieron una imagen poco habitual, pues no se les veía juntos desde el verano del año pasado. Han sido necesarios diez meses para que se repita la escena. A don Juan Carlos se le vio especialmente jovial. Tomó el pelo a sus nietas y conversó animadamente con doña Sofía y doña Letizia.

Al terminar la eucaristía, los Reyes tenían pensado ofrecer un almuerzo en el Palacio de La Zarzuela. Fuentes cercanas a la Casa del Rey declinaron confirmar si al final se unió a los comensales la infanta Cristina, cuyas apariciones públicas son muy escasas desde que estalló el ‘caso Nóos’ y se pudo ver a la hermana del Rey declarando en un tribunal. Hace dos años, con motivo de la comunión de la princesa Leonor, la infanta Cristina sí que estuvo presente en la comida junto con su hija Irene.

En el transcurso de la misa, los Reyes y la Princesa de Asturias se sentaron en el segundo banco, el asignado por el colegio y en cumplimiento del orden alfabético. Don Juan Carlos y doña Sofía siguieron la ceremonia unas filas más atrás, en la octava, junto a los otros abuelos de la veintena de compañeros de clase de la infanta Sofía que también recibieron la comunión. Como todos los niños, la pequeña leyó un salmo. En el momento de dar la paz se mostró especialmente efusiva con su hermana Leonor, a quien abrazó con fuerza. Las dos, dicen, son uña y carne y se llevan de maravilla.

Durante dos años la hija menor de los Reyes ha participado en las actividades de catequesis. En esto tampoco se diferencia de su hermana. A sus diez años Sofía es una niña inquieta, jovial y extravertida. Sus padres decidieron bautizarla con el mismo nombre que la madre del Rey. Sofía y Leonor están todo lo alejadas que pueden del foco de las cámaras. No es frecuente que aparezcan en actos públicos, salvo que se trate del desfile de las fuerzas armadas, la misa de Pascua en Mallorca o el tradicional posado de las vacaciones de verano en Marivent. En Asturias siguen pendientes de si este será el primer año de la Princesa al frente de los premios que llevan su nombre.