Ideal

«En el maletín de mi padre había herramientas para el garrote vil»

"En el maletín de mi padre había herramientas para el garrote vil"
  • La hija del último verdugo de Granada ha hablado en 'Salvados'

Un día como el de ayer, ‘Salvados’ no ha querido perder la oportunidad de recordar la citada fecha del Día del Padre y por ello el programa ha girado en torno a tres casos de padres muy diferentes que vivieron una relación con sus hijos que no fue precisamente la común.

Así pues, el espacio que lidera Jordi Évole en La Sexta ha comenzado la noche entrevistando a Inés Sánchez, hija de Bernardo Sánchez Bascuñana, uno de los últimos verdugos del franquismo, “mi padre era uno de los tres verdugos de España”, contaba la granadina. Además de describir su Granada natal, Inés también ha expuesto cómo era la vida junto a sus padres.

El periodista le ha preguntado algunos detalles acerca de este ‘trabajo’ que ejercía su padre, el cual ella no descubrió hasta que fue adulta, puesto que de pequeña pensaba que era Guardia Civil, “Mi madre no quería que yo me enterara porque era muy pequeñita. No me decía nada, era un tabú, pero yo quería llegar hasta el fondo, quería saber a qué se dedicaba mi padre realmente”, expresaba Sánchez.

La mujer ha revelado que se enteró a raíz de que comenzaron a decirle que era igual de criminal que su padre, “‘Eres igual de criminal que tu padre’ fueron las palabras que hacen saltar la alarma sobre quién pudo ser mi padre”, revelaba a Évole.

Inés ha explicado que a pesar de que no lo sabía, había cosas que no le parecían normales en casa, “A mi casa llegaba una carta certificada y a mi padre le cambiaba la cara. Después de repente mi padre desaparecía dos o tres días”, explicaba, añadiendo además que “en el maletín de mi padre había herramientas para el garrote vil”.

Sobre si lo hacía porque se ganaba mucho dinero o no, Sánchez también es clara, “Puede ser, pero es una duda que me quedará”, aunque ella considera que su padre, “Era un superviviente que no le quedó más remedio que coger ese trabajo, pero era muy consciente de lo que hacía”.

No obstante, su profesión no ha ocasionado que ella no se sienta orgullosa de su progenitor, “No me gusta su trabajo, pero como persona y padre estoy muy orgullosa. Parece que le estoy viendo entrar… Cómo saludaba a mi madre…Era muy humano, muy padre, un padrazo”, añadía, por lo que concluye que “no tengo nada que perdonarle. Guste o no guste mi padre forma parte de la historia de España para bien o para mal”.