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«Cambiar un pañal me da mucha paz»

«Cambiar un pañal me da mucha paz»
  • Rudy Fernández confiesa que la paternidad le ha quitado supersticiones, presión y manías. «He dejado los rituales que tenía antes de un partido»

Un sondeo reciente demuestra que existe una 'nueva generación de papás' en la que el 85% cambia el pañal de su bebé a menudo, y el 65% lo hace a diario. Rudy Fernández, jugador de baloncesto del Real Madrid, marido de la modelo Helen Lindes y padre de un hermoso bebé llamado Alan, asegura pertenecer al segundo grupo. «Yo soy de los papás involucrados. Los hombres tenemos que ponernos manos a la obra y ayudar a las mamás.». Iba muy bien Rudy hasta que pronunció la palabra fatídica: ¡Ayudar! Como si atender a un bebé fuera un trabajo específicamente femenino... «Bueno, no -rectifica-, quiero decir cooperar, colaborar a partes iguales. Pero es que al final la que no me deja es ella, que tiene al niño las 24 horas del día y está tan encantada con él que no lo cede».

Con su anatomía de casi dos metros de altura y sus enormes manazas Rudy demostró en un acto promocional de Dodot celebrado esta semana en Madrid que se da bastante maña para cambiar un pañal. «Esto es como todo, empecé que no sabía ni por donde coger al crío y ahora ya me va gustando cada vez más, porque Alan ya interactúa conmigo, me empieza a conocer la voz, empieza a reír. Todavía manejo mejor el balón de baloncesto, pero como padre voy mejorando. Le doy el biberón, le cambio el pañal, lo intento dormir... Son momentos que me dan mucha paz».

Alan Fernández Lindes apenas tiene mes y medio de vida. Nació el día de la Lotería de Navidad, es grandote, come bien, duerme y deja dormir... Sus padres siguen pensando que les ha tocado El Gordo. «Helen y yo hacemos muy buen equipo, pero somos los dos tan competitivos que no me extrañaría que nos pusiéramos a cronometrar quién cambia el pañal en menos tiempo», bromea el jugador madridista. Rudy y la ex miss España canaria se casaron en 2015, después de haber sufrido un flechazo cibernético. Su primer contacto llegó a través de mensajes que intercambiaron por Internet. «Helen ha traído a mi vida mucha tranquilidad. Yo estaba demasiado obsesionado con el baloncesto y ella me ha enseñado a dejar el trabajo fuera de casa. Los dos nos respetamos mucho y somos los mejores amigos. Nos lo contamos todo».

A sus 31 años, Rudy asegura que también la paternidad le ha cambiado. «Lo que he descubierto emocionalmente desde que soy padre es que antes le daba mucha importancia a cosas que no la tienen. Soy muy maniático. Siempre hacía lo mismo antes de los partidos y ahora esos rituales los he dejado de lado. He visto que es una tontería. Que lo más importante es mi niño. Ser padre -asegura el mallorquín-, me ha quitado supersticiones, presión y manías. Me ha aportado mucha serenidad». Entre esas manías figuraba, según explica, dormir una hora de siesta antes de cada partido. «Ahora no la duermo y estoy con el bebé, o me pongo a mirar sus fotos y vídeos. Me ha cambiado mucho la vida».

Tatuajes muy personales

Recuperado de un «problemilla isquiotibial» que lo ha mantenido alejado temporalmente de la cancha, Rudy ha tenido tiempo para reflexionar sobre su nueva situación. «Creo que Helen va a ser más protectora que yo con Alan. Pero hemos leído tantas cosas sobre cómo educarlo que al final creo que actuaremos como nos surja. Lo que no va a ser es un niño consentido, eso que lo tenga muy claro».

Él tampoco fue un niño consentido, pero sí «muy trasto y muy inquieto», de esos que se pierden a menudo en los centros comerciales... Muy unido a su familia, Rudy lleva tatuado en un brazo el mensaje que su abuelo le escribió cuando él atravesaba «un momento de bajón» durante su estancia en la NBA estadounidense. El mensaje, que ocupa varias líneas, lo lleva impreso en la pantorrilla izquierda y viene a decir «que tenga mucha fuerza y que soy yo el que puede diseñar mi vida a base de trabajo. En aquel momento me dio mucha moral y mucha energía, por eso lo llevo tatuado al lado del triángulo de la vida».

No son los únicos tatuajes del alero madridista. También lleva un hexágono (de significado «muy personal», que no explica), su año de nacimiento (1985) en números romanos y una letra china «que representa la fuerza». Ahora está pensando en el próximo, algo relacionado con Alan. «Quizás me tatúe su nombre y fecha de nacimiento». Con un padre tan involucrado no podía ser de otra manera.