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La española Miss Mundo que ha comido perro y cocodrilo

La española Miss Mundo que ha comido perro y cocodrilo

  • Mireia Lalaguna hace balance de su reinado. Ha actuado y ha visitado orfanatos... «Una Miss tiene que estar preparada para situaciones extremas»

Acaba de entregar la corona de Miss Mundo en diciembre y siente como que ha vivido tres años en uno. Ha recorrido el planeta de punta a punta, ha estrechado la mano de mandatarios y abrazado a niños famélicos, ha tocado el piano, presentado galas ante mil personas y ha colmado su curiosidad probando las gastronomías más exóticas... «El perro me dio un poco de cosa, pero el cocodrilo está riquísimo», asegura.

La barcelonesa Mireia Lalaguna ha vuelto a su pueblo, Sant Feliu de Llobregat, tras finalizar su reinado como Miss Mundo. «He crecido muchísimo como persona. Ahora tengo mis dos caras», advierte a sus 24 años esta estudiante de quinto de Farmacia, 1,78 de estatura y 90-60-93, que habla inglés, chapurrea francés y toca el piano. «En lo profesional he cambiado, soy menos ingenua, y en lo personal soy la Mireia de siempre, mis padres dicen que no he perdido mi esencia».

Esta semana acudió en Barcelona a la gala de 'Mundo Deportivo' con un elegante vestido firmado por Rosa Clará... Pero allí no se encontraba Neymar. Hace unos meses, cuando aún estaba asimilando su título como reina de la belleza mundial y, como ella misma dice, «era muy inocente y no medía mis palabras», Mireia declaró que Neymar no le parecía «el hombre con el que me gustaría compartir mi vida». Hoy matiza: «Es un chico con el que tengo amistad. Hay gente con la que conectas o no, y con él... Nunca ha habido nada más».

Anda Mireia con pies de plomo a la hora de hacer declaraciones a la prensa. Hace un año, su aparición en 'El Hormiguero', apenas recién coronada, trajo cola. La espontaneidad con que relató la rivalidad entre sus compañeras (no le avisaron de que iba a desfilar con la etiqueta del vestido puesta) y la sinceridad con que confesó el pequeño truco del que se valió para mejorar su currículo como pianista tuvieron como consecuencia la emisión de un comunicado por parte de la organización del certamen para aclarar que su Miss no era partidaria de hacer trampas.

«Pagué cara mi ingenuidad -admite-. Hoy lo haría todo distinto». Durante la última gala de Miss Mundo, en la que transfirió el cetro a Miss Puerto Rico, Mireia volvió a tocar el piano. «Un tema de Bach que no recuerdo cómo se llama, pero que es mi comodín, nunca falla». Ahora que todo ha terminado siente «pena, porque ha sido una experiencia alucinante». Pero también está feliz «de poder volver a ser yo, sin estar dirigida por una marca como es Miss Mundo. No es que me haya sentido manipulada, pero este es un trabajo duro y tienes que estar preparada para soportar situaciones extremas. En Kenia visitamos a niños al borde de la muerte y también en Filipinas. Vamos, que no todo es glamur».

Tampoco todo es belleza. Miss Mundo, según confirma Mireia, es un concurso donde se valoran otras aptitudes más allá de unas medidas perfectas. Justo lo contrario de Miss Universo, el 'ex negocio' de Donald Trump, que este fin de semana se está disputando en Manila con la manchega Noelia Freire como representante española. La catalana no quiere entrar a valorar la grosería del actual presidente de Estados Unidos con algunas misses... «No tengo constancia. Solo sé que es un gran empresario, pero su Miss Universo busca solo una chica bonita que se sepa mover en una pasarela y eso a mí nunca me ha interesado».

Para Lalaguna, una joven que en el instituto se sentía «distinta, por mi estatura» y que perdió la timidez ejerciendo de modelo, lo mejor de su reinado ha sido haber tenido acceso a nuevas culturas y personas que le han abierto «muchas puertas y sobre todo, la mente». Lo peor, la soledad que ha sentido en aeropuertos y hoteles. Ahora, sin tiempo para el amor, según dice, y a la espera de encontrar algún día a «ese compañero de vida, viajero, independiente y muy sincero» con el que sueña, se ha propuesto completar el último curso de Farmacia, «sin prisa», y tomar clases de interpretación.

En el futuro, se ve con un negocio propio, ya sea una farmacia o algo relacionado con la nutrición y la moda. «Pero, quién sabe... -razona Mireia- lo mismo termino convertida en actriz de Hollywood. La vida da tantas vueltas...». Y es que quién le iba a decir a ella, que andaba entre tubos de ensayo con sus gafas y una pinza en el pelo, que pocos meses después de presentarse a su primer certamen de belleza acabaría convertida en Miss Mundo.