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El «absurdo y desastroso» viaje de Jorge Javier Vázquez

El «absurdo y desastroso» viaje de Jorge Javier Vázquez
  • Soñaba con una escapada paradisiaca a las playas de Tailandia...pero nada salió como había previsto. Así se complicó el viaje del presentador de Telecinco

'Las vacaciones más absurdas de mi vida'. Así titula Jorge Javier Vázquez su último post para su blog en la revista Lecturas. En él, el presentador de Telecinco relata cómo se ha truncado su viaje soñado a Tailandia. Y es que las lluvias han acabado empañando lo que prometía ser una romántica desconexión en pareja en un entorno idílico. "Yo no debería escribir lo que voy a escribir. Quiero decir que ahora deberíais estar leyendo un post sobre unas vacaciones idílicas, muriéndoos de envidia soñando con playas paradisíacas y atardeceres románticos junto al amor de tu vida. Creo que fue lo que le pasó a Alberto cuando lo llamé ayer, que pensó que lo hacía para hacerlo sufrir. Pero no. A Alberto, que es mi director del ‘Deluxe’, lo llamé para que pudiera descojonarse abiertamente de mí. Y de paso, desdramatizar el asunto de mis frustradas vacaciones", comienza el post Vázquez.

Y es que como confiesa el presentador, su relación de pareja no está hecha para soportar las inclemencias meteorológicas. "Nuestra relación no está hecha para luchar contra la climatología. Hacemos competiciones para ver quién saca más mala leche. Digo que el sábado estaba nublado. Y daban lluvias para el día siguiente. Y para el otro también. Y miré el tiempo para Krabi, que era el sitio donde íbamos a trasladarnos el martes, y resulta que era de todo menos halagüeño. Lluvias y más lluvias. Y eché un vistazo a Phuket, nuestro destino final, y también daban lluvias.

Con este panorama, la pareja decide cancelar el viaje a petición del propio Jorge Javier, como él mismo relata en el post: "Nuestra relación en peligro porque los dos sabemos a ciencia cierta que no nos aguantamos encerrados en una habitación. A las ocho de la noche tomo una decisión heroica: “Nos largamos”. P. la coge al vuelo, y nunca mejor dicho: “En cinco minutos tengo hecha la maleta”. A las ocho y veinte de la noche nos metemos en un coche rumbo a Bangkok. Dos horas y media de carretera hasta llegar al aeropuerto internacional. Durante el trayecto me siento vencido, derrotado. Tanto tiempo soñando con estas vacaciones y, al final, me encuentro huyendo del país de noche, como si fuera un forajido, y encima habiendo perdido íntegramente el dinero de dos semanas de hotel".