Ideal

Un final de cuento para Messi

Antonella pone a su hijo Thiago en brazos de su padre tras un partido del Barça.
Antonella pone a su hijo Thiago en brazos de su padre tras un partido del Barça.
  • Antonella Roccuzzo dará el 'sí quiero' al delantero del Barça en 2017 con la misma discreción que ha llevado su noviazgo y maternidad durante estos últimos años

Todo empezó con aquella carta. Una de las muchas que Lionel le mandaba cuando enfilaban los diez añitos. La prima de su mejor amigo (Lucas Scaglia, también futbolista) lo tenía encandilado. Jugaban a ser novios, pero «Algún día vas a ser mi novia», le decía en la romántica misiva a aquella muchacha inocente del sur de Rosario. Hoy, casi 20 años después, suenan campanas de boda. Messi y Antonella Roccuzzo se darán el sí quiero en 2017, previsiblemente cuando el astro argentino acabe la temporada. Rubricarán un amor de cuento, que quedó en suspenso cuando el hoy delantero del Barça se vino a España con tan solo 13 años.

Y mientras él le daba al balón y convertía en leyenda a 'La Pulga', ella lo siguió esperando hasta que el destino los volvió a unir. Messi debutó en 2004 en Primera División y en la selección juvenil de Argentina. Tenía 17 años. Doce meses después retomó su relación con Antonella. La muerte de una amiga suya reclamó la atención del jugador, que no dudó en viajar a Argentina y prestar su hombro a la que siempre había sido el amor de su vida. Y de prestar el hombro, ya se sabe, le cogió el brazo y ya nunca se han separado.

Lejos de los focos

Las apariciones públicas de Roccuzzo se pueden contar con los dedos de la mano. Introvertida, discreta y huidiza del foco mediático. En eso son tal para cual, aunque la empresa se antoja difícil dada la dimensión planetaria de su «amor», como no se cansa de llamarlo ni se hastían de ser testigos los más de 3,5 millones de seguidores que tiene en su cuenta de Instagram. Realmente, es la única ventana que la 'mamádeloshermososgorditos' -como se presenta en su perfil- abre al exterior y donde se muestra cariñosa, dulce hasta empalagar y madraza a todas horas. Thiago y Mateo, de cuatro y un año, respectivamente, son el centro de su vida. A sus 28 años, grita su felicidad a los cuatro vientos... en las redes sociales, porque entrevistas, ni una. «Podría forrarse anunciando perfumes, pero ella no quiere a Messi por el interés», declara una amiga de la infancia.

Descendiente de emigrantes italianos, 'la Negra' no alcanza el 1,60 cm de altura, pero deslumbra por su sonrisa de media luna y unas curvas que siguen siendo de vértigo pese a sus dos embarazos. Y es que las cinco horas diarias que entre los 7 y los 13 años dedicó a la gimnasia rítmica tenían que aflorar por algún lado. Aunque se prodiga poco en actos públicos, en la última gala del balón de oro se la pudo ver con un vestido de Rosa Clará -una de sus diseñadoras de referencia- que casi causa infartos entre los presentes. Hasta Ronaldo se rindió a la mujer de su adversario y fue a mostrarle sus respetos. Casi quedan ciegos de los flashes.

Cuentan que Antonella, la mediana de tres hermanas, escribe su nombre con una sola ele y que la segunda se la ha puesto la prensa. La vida la llevó a estudiar Odontología, que dejó a los seis meses, y luego Comunicación Social, que abandonó también tras el primer curso para seguir a Messi. Su familia, que trabajó sin descanso por sacar adelante el negocio de supermercados que había iniciado la abuela paterna con un ultramarinos de barrio, es hoy su refugio cuando viaja a Rosario. Allí, en el complejo Funes Hills Mirasoles, se deja querer por los suyos estas navidades.