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«La natación sincronizada es terrorífica»

«La natación sincronizada es terrorífica»
  • Rafa Lomana entrenará junto a Ona Carbonell, Saúl Craviotto o la selección de rugby en 'Be the best', el nuevo programa de 'Be Mad' (Mediaset). «Son personas muy especiales», dice

A sus 51 años, Rafa Lomana (Santander, 1965) se resiste a abandonar el deporte extremo. Siempre ha llevado su vida privada de forma más discreta que la de su hermana Carmen, aunque saltó a la fama en 2010 por el programa de Cuatro 'Desafío Extremo' y, sobre todo, por su paso en 2014 por el 'reality' de Telecinco 'Supervivientes', donde quedó en un meritorio segundo lugar, con el 49,6% de los votos. Aunque si ella ve la vida de color de rosa, él hace lo propio pero de blanco. Su especialidad es el esquí, una disciplina que le ha servido para ganarse la vida como socorrista alpino de primera clase en Sierra Nevada (Granada). Esta noche, a partir de las 22.30 horas, le tocará medirse con Saúl Craviotto (piragüismo), Ona Carbonell (natación sincronizada), Sugoi Uriarte (judo), Nicolás González (boxeo) o los integrantes de la selección española de rugby, entre otros, en 'Be the best', el nuevo formato de la cadena de Mediaset en abierto 'Be Mad'.

«Decir que voy a competir con ellos es absurdo, porque no soy ningún especialista, aunque me he entregado al máximo. La mejor experiencia de este programa ha sido, sin duda, conocerlos», explica Lomana a este periódico. En este nuevo programa, él convivirá junto a deportistas de élite y medallistas olímpicos para conocer cómo es su día a día, cuáles son sus rutinas... Incluso se atreverá a meterse en la piel de los protagonistas para compartir con ellos sus maratonianas sesiones de entrenamiento.

«Una definición exacta para este programa sería decir que estos deportistas mantienen los valores de antes aplicados a los tiempos de ahora. Hoy parece que se busca lo rápido, lo fácil, todo con una inmediatez absoluta. Se están perdiendo los valores del sacrificio, del trabajo en equipo, de la humildad y hasta de la educación. Aquí se ve muy claro el esfuerzo, la constancia... Es de lo que realmente hablamos», asegura el esquiador, con una seguridad en sí mismo que traspasa el teléfono con el que hemos contactado con él (Nada más descolgarlo, gritó: «¡Hoy estoy a tope, igual que todos los días que me queden por vivir!»).

Esa es la intensidad de la que se vale para encerrarse en un ring con Nicolás González, con un récord de 20 víctorias (15 de ellas por KO), o para intentar emular a toda una capitana de la selección española de natación sincronizada como Ona Carbonell, con la que Lomana compartió varias jornadas de trabajo.

Apuesto lo que quiera a que lo más difícil ha sido la natación sincronizada.

¡La natación sincronizada es terrorífica! Nosotros la vemos en televisión y como tiene un componente artístico y plástico parece muy etéreo, ves a las nadadoras levitar en el agua. Pero es tremendo tener la potencia para sacar más de medio cuerpo debajo del agua, tanto boca arriba como boca abajo. Es una locura, requiere una exigencia física brutal. Parecen frágiles, pero son auténticas bestias.

¿Se ha preparado de alguna forma especial?

No, porque suelo hacer deporte todos los días. Vivo en Sierra Nevada seis meses al año, allí corro en desnivel a diario y también voy a entrenar al centro de alto rendimiento en altura. En verano, como con la fruta, procuro aprovechar los deportes de temporada como el paddle surf, la bici de montaña... En fin, no me he preparado de una forma especial porque es muy difícil llegar a estar preparado para competir con una nadadora de sincronizada o un ciclista de élite. Son disciplinas que no tienen nada que ver, es mejor tener una buena base e intentar aplicarla según la disciplina.

¿No es peligroso llevar su cuerpo tan al límite?

Más que llevar el cuerpo al límite porque sí, se trata de obligarlo a practicar acciones multidisciplinares. Aquí hago boxeo, piragüismo, judo... A esos niveles, para mí es un reto salvaje. Aunque la esencia y el sacrificio es generalista para todos los deportes.

¿Quién le ha sorprendido más?

Son personas muy especiales, tanto a nivel físico como mental. Son unas máquinas casi perfectas, estamos hablando de que hay que hilar muy fino para ganar un oro olímpico, incluso para participar en unos Juegos hay que estar así. Y luego a nivel personal te sorprenden, son muy humildes, muy simpáticos.

Su paso por 'Supervivientes' le habrá servido de algo.

'Supervivientes' fue una lección increíble para aprender a conocerme en otro tipo de registros y con otra serie de carencias, como la hambruna. En ese 'reality' confluyen muchas circunstancias y muchos impactos en un mismo tiempo, que son la supervivencia propiamente dicha, los mosquitos, la ausencia de tu familia... La grandeza de participar en este concurso está en ver cómo gestionas todos esos impactos. En la isla tienes que guardar un equilibrio muy grande porque si no te come vivo. No hay día que no recuerde mi paso por 'Supervivientes'.

En la primera entrega, el invitado y contrincante de lujo será nada menos que Saúl Craviotto, poseedor de cuatro medallas olímpicas (dos oros, una plata y un bronce) y tres veces campeón del mundo de piragüismo. «Tan solo verle entrenar ya impresiona; por suerte, el equipo de este programa lo formamos siete canallas que ríete tú de 'Los Siete Magníficos' (risas)».